Cargando...
Caja de Cambios: marzo 2009

Google
 

30 marzo, 2009

Primera necesidad...

¿Cómo puede uno vivir sin un sostenedor de bananas en la cocina?


Eso me pregunté cuando conocí el Banana Keeper, en el supermercado Wal-Mart donde suelo hacer las compras, aquí en Atlanta. No es más que lo que se ve en la foto: una base con un brazo de plástico para colgar bananas.


Cada unidad se ofrece a 3,52 dólares. Precio que no le habrá parecido alto ni excesivo a una señora que decidió comprarlo delante de mis ojos. En otra de mis visitas al súper, apenas quedaban unos pocos Banana Keeper: se los habían llevado casi todos.


Éxito de ventas


Aquí es difícil salir de compras sin encontrarse con alguno de estos productos, de alto precio y dudosa utilidad. Y es muy común ver que alguien los compra al tiempo que uno se pregunta "¿quién podría gastar su dinero en algo así?".

Eso mismo me pasó con un invento que fue muy publicitado en televisión en Estados Unidos: Snuggie, "la frazada con mangas".


El video está en inglés, pero aún sin saber el idioma cualquier lector podrá entender qué es lo que pretenden vender y con qué argumentos.

Bien, dos semanas después de ver ese comercial me entero en CNN [en inglés] que, en plena crisis económica, el producto es todo un éxito de ventas.

¡Más de 4 millones de clientes estuvieron dispuestos a pagar 15 dólares más impuestos por una Snuggie!
___

¿Comprarías alguno de estos productos? ¿Qué opinión te merece que el hecho de que se vendan, y de que muchos los compren? ¿En estos casos, los vendedores descubren y satisfacen necesidades preexistentes de un modo creativo, o crean nuevos deseos para luego vender productos que los satisfacen?
.

Seguir Leyendo...

28 marzo, 2009

Los periódicos y la honestidad supuesta

En Atlanta no existen los puestos de diarios y revistas, tan comunes en Buenos Aires. Los lectores tienen varias formas de adquirir las publicaciones periódicas: comprarlas en los supermercados u otros comercios, pagar una suscripción para recibirlas en su domicilio o bien sacarlas de una máquina expendedora como esta:


¿Vieron? La idea es que el cliente introduzca las monedas, abra la compuerta y tome un ejemplar de la pila. ¡Sólo un ejemplar, cuando podría llevarse todos!

El sistema supone la honestidad del cliente y de la sociedad... ¡y funciona! Da por hecho que ningún avivado se ganará la vida pagando por un periódico para sacar diez y luego revenderlos. O que ningún grupo de vecinos se organizará para que todos tengan su diario por el precio de uno.

Muestras similares de confianza en la honestidad general se observan en algunos estacionamientos que no disponen de cajas, cajeros ni barreras. Los automovilistas dejan su auto y depositan en una suerte de alcancía el dinero que vale la estadía. Más tarde se llevan el vehículo sin que nadie se haya tomado el trabajo de revisar nada.

¿Funcionarían estos sistemas en tu ciudad? Yo creo que en Buenos Aires no, porque lo que cualquier comerciante supone es que, en caso de lanzar una iniciativa de ese tipo, habrá mucha gente deshonesta que se aprovechará de su confianza.
.

Seguir Leyendo...
 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Leer la política de privacidad de este sitio