¿Cómo puede uno vivir sin un sostenedor de bananas en la cocina?
Eso me pregunté cuando conocí el Banana Keeper, en el supermercado Wal-Mart donde suelo hacer las compras, aquí en Atlanta. No es más que lo que se ve en la foto: una base con un brazo de plástico para colgar bananas.
Cada unidad se ofrece a 3,52 dólares. Precio que no le habrá parecido alto ni excesivo a una señora que decidió comprarlo delante de mis ojos. En otra de mis visitas al súper, apenas quedaban unos pocos Banana Keeper: se los habían llevado casi todos.
Éxito de ventas
Aquí es difícil salir de compras sin encontrarse con alguno de estos productos, de alto precio y dudosa utilidad. Y es muy común ver que alguien los compra al tiempo que uno se pregunta "¿quién podría gastar su dinero en algo así?".
Eso mismo me pasó con un invento que fue muy publicitado en televisión en Estados Unidos: Snuggie, "la frazada con mangas".
El video está en inglés, pero aún sin saber el idioma cualquier lector podrá entender qué es lo que pretenden vender y con qué argumentos.
Bien, dos semanas después de ver ese comercial me entero en CNN [en inglés] que, en plena crisis económica, el producto es todo un éxito de ventas.
¡Más de 4 millones de clientes estuvieron dispuestos a pagar 15 dólares más impuestos por una Snuggie!
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¿Comprarías alguno de estos productos? ¿Qué opinión te merece que el hecho de que se vendan, y de que muchos los compren? ¿En estos casos, los vendedores descubren y satisfacen necesidades preexistentes de un modo creativo, o crean nuevos deseos para luego vender productos que los satisfacen?
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