No hace falta ser un apasionado de los deportes ni tener una voluntad de acero para ir diariamente al trabajo en bicicleta, o para llegar a sitios lejanos pedaleando.
Lo que se necesita es vivir en una ciudad cuyo sistema de transporte esté pensado para facilitarle la vida a los usuarios de bicicletas. Como ciclista porteño, puedo decir que Buenos Aires no es el caso, pero Atlanta sí parece serlo...
En esta ciudad, y en otras tantas de Estados Unidos, el transporte automotor urbano de pasajeros (colectivos, buses) cuenta con soportes para bicicletas instalados en la parte frontal de los vehículos.
Se trata, simplemente, de unos dispositivos que les permiten a los ciclistas pedalear hasta una parada, viajar en colectivo y, ya más cerca de su destino, terminar el recorrido en dos ruedas.
No es nada complicado: con unos pocos movimientos, podemos asegurar la bicicleta en el soporte y subir al bus como el resto de los pasajeros:
Me parece una idea muy buena, que hasta puede darles a las empresas de transporte un ingreso adicional por publicidad: aquí en Atlanta, cuando estos soportes están plegados exhiben avisos de productos y eventos relacionados con la actividad física, los deportes y la vida sana.
¿Funcionaría algo así en Buenos Aires? No me animaría a dar una respuesta, pero se me ocurren al menos dos problemas que podrían surgir: el robo de las bicicletas en los semáforos y que los colectiveros apurados no se detengan en las paradas donde haya ciclistas esperando.
La integración del ciclistaEn esta ciudad, la voluntad de hacerles la vida más fácil a los usuarios de bicicletas no sólo se observa en los buses. El sistema de transporte entero cuenta con amplias comodidades para llevar a los ciclistas y sus bicicletas.
Casi no hay restricciones para subirlas en los trenes, y en los alrededores de las estaciones existen lugares donde se las puede estacionar en forma gratuita. Eso sí, se especifican muy bien las
reglas de convivencia [en inglés] para no molestar a los demás pasajeros.
En otras grandes ciudades se están haciendo este tipo de reformas para incentivar, facilitar y hacer más seguro el uso de la bicicleta. Por ejemplo, en Toronto, Canadá, se está llevando a cabo
un programa para que en 2010 toda la flota de colectivos de la ciudad cuente con soportes para bicicleta.
Ventajas¿En qué benefician estas medidas a la comunidad? En principio, la bicicleta es un medio de transporte saludable, barato y que alivia las calles y autopistas de la sobrecarga de vehículos.
Y además, la integración de las bicis en el sistema de transporte reduce las emisiones de gases contaminantes, mejora la calidad de vida de los vecindarios (menos ruido, contaminación, deterioro edilicio, etc.) y disminuye para los gobiernos locales los gastos dedicados a la construcción y mantenimiento predios para estacionar automóviles.
Ciclistas organizadosEn Atlanta, existe una organización de usuarios de bicicletas cuyo objetivo es que usar este medio de transporte sea más fácil y seguro. Se llama
Atlanta Bicycle Campaign y lleva adelante distintas acciones.
Entre ellas, campañas de concientización sobre medidas de seguridad, acciones de educación para una mejor convivencia entre ciclistas y automovilistas, y hasta una la medición de la población de bicicletas de la ciudad. ¡Sí, un censo de bicicletas!
También organizan eventos y acciones de difusión para el
Bike to Work Day (día para ir al trabajo pedaleando), el 16 de mayo de cada año.
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¿Es fácil andar en bicicleta en tu ciudad? ¿Qué tan aplicables son las ideas de las que hablo en este post? ¿Qué problemas de convivencia aparecen entre ciclistas, automovilistas y peatones?___
Las fotos pertenecen a los siguientes usuarios de flickr: richardmasoner, specialkrb, V31S70, Fire Monkey Fish y faster panda kill kill.
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