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Caja de Cambios: Cuando fanáticos y provocadores se adueñan de los comentarios

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23 agosto, 2009

Cuando fanáticos y provocadores se adueñan de los comentarios

Hay un problema que los periodistas y los bloggers no terminamos resolver satisfactoriamente: el de la apertura de nuestras entradas y notas a los comentarios de los usuarios.

¿Debemos aceptar todo tipo de intervenciones? ¿Cómo evitar que un puñado de foristas fanáticos, intolerantes, agresivos y excesivamente participativos desvirtúen los debates con su griterío? ¿Hasta qué punto conviene invertir tiempo y recursos en tareas de moderación?


Desde un punto de vista profesional, cuesta encontrar razones para oponerse a que nuestro trabajo sea objeto de la crítica y los aportes de los lectores. Como decía hace un tiempo, los comentarios valen la pena porque proporcionan a los lectores una forma sencilla de participar, expresar sus reacciones y comunicarse con otros lectores. Nos permiten, a su vez, conocer quiénes son y qué piensan los destinatarios de nuestro trabajo, así como contar con ellos para construir conocimiento en forma colectiva.

Dicho así, suena muy bien. Pero esta situación ideal no es la que se registra en todos los casos. Suele ocurrir, especialmente en las notas que abordan temas polémicos, que los comentaristas más activos son justamente los que menos hacen por instalar un intercambio racional y constructivo.


Debates desvirtuados

Cuando estos usuarios, los trolls, se adueñan de la situación, ya no hay nada más que hacer. Exponen ideas extremistas y provocadoras, calumnian al autor de la nota y a los personajes involucrados, descalifican con intolerancia las intervenciones de otros comentaristas y desvían el tema con provocaciones varias.

De ese modo, convierten el foro en un estéril campo de batalla que desalienta la participación de los usuarios que realmente tendrían algo interesante para compartir. Y los pocos comentarios sensatos que ingresan quedan ocultos en medio un montón de basura.

Siendo este un escenario común, uno entiende la posición tajante de algunos profesionales en contra de la apertura de sus notas a la participación de los lectores. Por ejemplo, recuerdo haber escuchado al periodista Jorge Fernández Díaz, en un congreso, despreciar los comentarios diciendo que "cuelgan de las notas como hemorroides sanguinolientas", y que en muchos casos sus autores son ciber fascistas, operadores políticos y agentes de servicios de inteligencia.


Imágenes de los saqueos

Debo decir que, por el momento, esta bitácora no tiene problemas con sus comentaristas. Por el contrario, sus aportes suelen ser muy racionales y constructivos, y son contados los casos en los que me he visto obligado a usar negativamente el poder de moderación.

Pero hay un video que subí a YouTube, en cuyos comentarios los trolls definitivamente se adueñaron del debate. Se trata de un compilado de imágenes televisivas sobre los saqueos del 19 de diciembre de 2001 en Argentina, que usé para ilustrar una entrada de este blog y que ahora servirá como ejemplo:



Entre más de cien comentarios, lo que predomina es el enfrentamiento y el intercambio de insultos entre distintos usuarios, en general por motivos nacionalistas: los que no son argentinos se burlan de lo ocurrido en Argentina, y los argentinos se defienden despreciando al país del comentarista agresor. Por ejemplo:
  • "Argentinos simios hambrientos son una raza de mierda me cago en sus madres por parirlos lanzaron un terrible mal al mundo, ojala pronto un tsunami borre del mapa".
  • "Monos hambrientos dan pena, miren como se cuelgan de los arboles jajaja sudacas hambrientos y se creen europeos, son una pandilla de hambrientos".
Pero también, muchas intervenciones de argentinos no son más que consideraciones racistas, prejuiciosas e insultantes sobre otros argentinos: los que protagonizaron los saqueos.
  • "Manifestantes, saqueadores, son todos negros de mierda, zurdos, hay que matarlos a todos y después acomodar el país. Con estos negros no se puede, no tienen para comer y fabrican mas de 10 pibes chorros por familia, los odio".
  • "Q broncaaa negros de mierdaaa salgan a laburarr la concha de su madre... encima nosotros nos rompemos el orto laburando y despues vienen los hijos de estos vagos, a nuestras casas a robarnos, atentar contra nuestras familias , etc... y hasta matarnos por un par de zapatillas, eso no es pena de muerte??? laburenn hijos d puta!!!".
  • "Manga de vagos por q no salen a laburar hijos de puta, dicen q no tiene laburo es porke no kieren laburar vagos negros del mierda, usa forro o coje por el orto asi no tenes tantos hijos".
  • "Nunca mas en argentina saqueos de negros de mierda que prefieren robar a trabajar".
Son muy pocas las reflexiones lúcidas, respetuosas y constructivas, y quedan escondidas entre decenas de textos insultantes y despreciables proclamas xenófobas. Evidentemente, semejante contexto dista mucho de ser el ideal para un debate sobre la crisis social más grave que sufrío la Argentina en los últimos tiempos.


A veces aporta; a veces, no

Queda claro que el uso de comentarios no siempre representa un aporte (especialmente en los temas más polémicos), y que de no haber moderación los foros pueden quedar a merced de fanáticos y provocadores. ¿Vale la pena el esfuerzo (tiempo, dinero) dedicado a moderar, con el fin de que las notas más polémicas estén abiertas a los comentarios? Esa es una decisión estratégica de cada medio, o de cada blogger.

Lo que también es cierto es que, fuera de las temáticas favoritas de los trolls, es posible y frecuente que se desarrollen intercambios enriquecedores.

Un buen ejemplo lo constituyen las columnas semanales sobre temas tecnológicos de Ariel Torres (un entusiasta defensor de los comentarios). En ellas, la mayoría de los usuarios aporta ejemplos e ideas sobre el tema desarrollado, lo cual nos estimula a leer los comentarios y a participar. Incluso, en más de una ocasión, el autor ha usado algunas de esas intervenciones para sus siguientes artículos.

Y vos, ¿qué opinás? La seguimos en los comentarios...
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1 comentarios:

Brenda dijo...

Coincido. Haber leído esto me trajo el recuerdo de un amigo viendo un video en youtube, y muy entusiasmado con la ridiculez ajena, me pidió que le lea los comentarios de los usuarios de esa página.
Este muchacho representa a ese grupo que se desahoga diciendo barbaridades que todo mundo lee. Quizás el desahogo público satisface mucho más que el privado.

 
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