¿Quién no hace esas pequeñas cositas consideradas indebidas, insanas, vergonzantes, anormales o políticamente incorrectas? Esas que uno hace con disimulo, o que uno piensa y no dice. Bien, yo no soy la excepción, y en este post les confieso algunas de las mías. El que no se identifique con ninguna, que tire la primera piedra...
Por la calle o viajando
- Leo disimuladamente el diario del pasajero que está a mi lado, o al frente.
- No pierdo la oportunidad de mirarme en cualquier superficie espejada: el cristal de un auto, el metal del portero eléctrico... ¿Por qué? No sé, simplemente lo hago...
- Suelo equivocarme con los carteles de "tire" y "empuje".
- Miento que no tengo monedas para que el quiosquero me dé cambio (en Buenos Aires, tenemos un gran problema con las monedas).
- Cierro la ventanilla para que el viento no me despeine, aunque en el colectivo o el tren haga calor.
En casa
- Reviento los globitos de aire de los envoltorios plásticos… ¡vamos, es relajante, no digan que no!
- Abro a veces la heladera sin tener en claro qué es lo que quiero.
- Programo el despertador diez minutos antes de la hora indicada, para luego sentir el placer de poder dormir esos “diez minutitos más”.
- Nunca entendí el sentido de “hacer la cama”. ¡Si la noche siguiente la voy a deshacer!
- Soy desordenado, pero sólo en “el lugar asignado para el desorden”.
Leyendo, estudiando, trabajando
- Ignoro sistemáticamente los prólogos y las notas al pie.
- Creo y sostengo que en las universidades debería haber cuartitos con camas o sillones para dormir pequeñas siestas en tiempos muertos. ¡Es buenísima la idea!
- Me tienta saltearme páginas para ver cómo sigue o termina la historia.
- Si la clase es aburrida y no hay que tomar apuntes, hago dibujitos en la hoja. Son clásicos remarcar los títulos y rellenar los huequitos de cada letra.
- Cuando leo algo que escribí hace tiempo y encuentro un error, tengo la gran tentación de corregirlo... pero me contengo, o corrijo conservando la versión original.
- A veces, postergo la tarea más urgente e importante hasta que sólo dispongo del tiempo justo para hacerla; antes de ese punto crítico, me dedico a atender situaciones menores 0 más agradables. Sí, es la famosa procrastinación.
En la compu...
- Me auto-tengo en el Messenger, para ver cómo me ven los demás.
- Me conecto siempre en Messenger como “no conectado”, veo quiénes están y recién después cambio de estado.
- Cuando aparece un alerta de “Quién te admite” o "Me borraron", me fijo a ver quién es el paranoico que está usando ese servicio.
- Analizo los distintos tipos de risas del chat ("ja", "jajaj", "ajaj", "jeje", "jiji", "juajua" y demás variantes). Créaselo o no, la risa habla mucho del reidor.
- Cuando me atraso en la lectura de feeds en Netvibes, hago trampita apretando la letra A (“leer todo”)… ¡Borrón y cuenta nueva, qué alivio!
- Me molesta que me cambien de lugar los íconos del escritorio de Windows.
- Me encantan los atajos de teclado y de mouse: en el Word, en el Firefox... ¡Son muy útiles y ahorran mucho tiempo!
- Sigo escuchando música con el Winamp 3.0, versión de 2002: es simple, liviano y funciona perfecto. ¡No lo cambio por nada! El Windows Media Player no le llega ni a los talones.
- Leo siempre los manuales de instrucciones. Son terriblemente aburridos, pero uno aprende a aprovechar mejor lo que ha comprado.
Uno y el otro...
- Si me presentan a alguien y me olvido del nombre, evito por todos los medios preguntárselo y disimuladamente lo averiguo a través de otra persona.
- Me río de mi propia desgracia, y me cae bien la gente es capaz de hacer lo mismo. ¡Viva el humor negro bien entendido!
- Me resulta incómodo e invasivo que me llamen al celular y que, sin una buena razón, me pregunten: “¿qué estás haciendo?” o “¿en dónde estás?”. A veces respondo cualquier cosa, de pura bronca nomás.
- No sé qué hacer mientras me cantan el “feliz cumpleaños”. ¿Canto?, ¿aplaudo?, ¿¿¿qué???
- Si todos cantan una canción y yo sólo sé parte, busco formas de que no se note.
- Me exasperan los que pueden pasarse horas contándote su vida sin que se les caiga un simple: “¿y vos?”… ¡Vamos, aunque no te interese, al menos por cortesía!
- Cuando me compro algo, odio que me preguntan a cuánto lo conseguí para luego decirme que lo vieron más barato en otro lado. ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Tanto disfrutás hacerme sentir un idiota?
- No vi un sólo capítulo de Lost ni de Friends. ¿Estoy muy out, no?
- Cuando me pasa algo malo, odio que venga alguien y me diga: “yo te lo advertí, yo te dije que te pasaría, ¿te acordás que te lo dije? ¿te acordás?”.
Si se me ocurren más, iré actualizando la lista. Finalmente, parece que soy humano…
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¿Y ustedes? ¿Se sintieron identificados con alguna de mis confesiones? Queda abierto el confesionario comentarístico para quien lo desee, o pueden tomar esto como un meme para publicar sus propias listas.
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La fotografía es del usuario de Flickr Seluman
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