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Caja de Cambios: Un país en llamas: imágenes de diciembre de 2001

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17 diciembre, 2008

Un país en llamas: imágenes de diciembre de 2001


Hace tan sólo siete años, en la Argentina vivíamos lo que muestran estas dramáticas imágenes. Algunas, como la del desconsolado comerciante oriental, quedaron profundamente marcadas en la memoria colectiva como íconos de aquellos días turbulentos.

¿Qué hacías mientras sucedían esos acontecimientos? ¿De qué modo irrumpieron en tu vida? ¿Participaste de algún modo en ellos? ¿Sentiste miedo? Seguro que lo recordás muy bien.

Cuesta hallar en la memoria momentos más delicados por los que haya pasado nuestra frágil democracia, al menos en su última etapa, iniciada en 1983, hace apenas 25 años. ¿Habremos aprendido las suficientes lecciones como para no volver a caer en una crisis semejante?


Camino al 20 de diciembre de 2001

A continuación, algunas frases que pueden ayudarte a recordar cómo fueron evolucionando los hechos hasta la renuncia del entonces presidente de la Nación, Fernando De la Rúa, en medio del caos y la violencia.

De la Rúa sucede a Menem en 1999. Promesas de cambio y transparencia, grandes expectativas. Descenso acelerado de su popularidad. Escándalo de las "Coimas en el Senado"; renuncia el vicepresidente, Carlos "Chacho" Álvarez. Continúa el modelo de Convertibilidad (sistema de tipo de cambio fijo por el cual un peso era convertible en un dólar y se prohibía la emisión sin respaldo), heredado del gobierno anterior.

Desempleo y pobreza crecientes. Se frena la economía. Se va el ministro de Economía, José Luis Machinea, responsable de la "tablita" y el "blindaje". Ricardo López Murphy, su reemplazante, no logra consenso para reducir el gasto público y dura menos de dos semanas. Llega Domingo Cavallo, el padre del modelo económico, con su plan de "déficit cero", el "megacanje" (postergación de vencimientos de la deuda pública, pagando llamativas comisiones) y una serie de incentivos al consumo interno. Cuentas provinciales en rojo: comienzan a circular terceras monedas, como los patacones bonaerenses.

Ridiculización mediática de la figura presidencial. Disconformidad popular con el sistema político y sus principales representantes. Elecciones de octubre de 2001 marcadas por el “voto bronca”: 41% del padrón no elige a ningún candidato. Comienza a gestarse el "que se vayan todos". El más votado, Eduardo Duhalde; mayoría en el Congreso de la oposición justicialista.

Crece la exclusión social. El desempleo trepa al 20% de la población activa; un 40% de los argentinos bajo la línea de la pobreza (¡en octubre de 2002 llegaría al 57%!).

Diciembre de 2001: riesgo país por las nubes, rumores de devaluación, hipótesis de dolarización, fuga de capitales. El Gobierno impone el “corralito”, una serie de restricciones a la extracción en efectivo de los depósitos bancarios.

Saqueos aislados el 17 y el 18 de diciembre. Ola de saqueos el 19; cacerolazos espontáneos por la noche en las principales ciudades. Renuncia Cavallo. Estado de sitio. Movilizaciones en todo el país, represión, muertos. Renuncia De la Rúa por la tarde.


Una transición traumática

Lo que ocurrió en diciembre de 2001 puede interpretarse como una transición entre dos modelos, como un quiebre histórico entre dos etapas bien diferenciadas de la historia argentina.

Hambre, indigencia, indignación, hartazgo, desorden, saqueos, violencia, miedo, cacerolazos, represión, muerte... todo eso fue necesario para dar por muerto el modelo político, económico y social de los noventa. Modelo que algunos llaman neoliberal, y que tuvo paralelos, con distintos matices, en numerosos países latinoamericanos: F. H. Cardozo en Brasil, A. Fujimori en Perú, G. Zánchez de Lozada en Bolivia, E. Frei Ruiz Tagle en Chile, J. C. Wasmosy en Paraguay... por mencionar sólo algunos.

En la Argentina, esta etapa concluyó con el gobierno de Fernando De la Rúa (1999-2001), pero se aplicó principalmente durante el "Mememato" o década menemista (1989-1999), recordada entre otras cosas por: el sistema de "Convertibilidad", la desaparición de la inflación, la reducción del tamaño del Estado y de su intervención en la economía, la apertura al comercio internacional, la desprotección de la industria nacional y de las economías regionales, las privatizaciones, el alto endeudamiento externo, la modernización de la infraestructura productiva, la alta inversión extranjera, la "flexibilización laboral" (precarización de las condiciones de trabajo), los altos niveles de desempleo e informalidad laboral, una gran concentración del poder político, el liderazgo carismático y personalista de Carlos Menem, el "Pacto de Olivos" y la reforma constitucional de 1994, el discurso de centro-derecha, la pérdida de poder de los militares, la pérdida de influencia social y política de los sindicatos, el indulto a los protagonistas de la violencia setentista y varios escándalos de corrupción.

Luego de diciembre de 2001, comenzó la transición hacia un modelo diferente, que hoy vivimos, y que también encuentra, con diferentes matices, paralelos en varios países de latinoamericanos: L. I. "Lula" Da Silva en Brasil, R. Lagos y M. Bachelet en Chile, T. Vázquez en Uruguay, E. Morales en Bolivia, H. Chávez en Venezuela, R. Correa en Ecuador... son algunos ejemplos.

En la Argentina, la realidad posterior se caracterizó por el ascenso al poder del justicialismo anti-menemista (Eduardo Duhalde y el matrimonio Kirchner), los discursos de centro-izquierda, la devaluación, la importancia de las exportaciones agrícolas y agroindustriales, la protección de la industria nacional, una mayor intervención del Estado en la economía, el retorno del superhábit fiscal y de la inflación, la crisis energética, la mirada hacia los 70 desde la perspectiva de los Derechos Humanos, la definitiva desaparición del tradicional bipartidismo UCR-PJ, la austeridad de las campañas políticas, el nuevo protagonismo de las organizaciones sociales, la recuperación del poder de los sindicatos, niveles más moderados de desempleo y pobreza, y la institucionalización del cacerolazo y el piquete como métodos de protesta social, entre otros puntos destacables. ¿Agregarías alguno más?
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¿Qué recuerdos te disparan las imágenes de diciembre de 2001? ¿Qué impresión te causa verlas, a siete años de distancia?
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Un minucioso y revelador análisis discursivo de esas imágenes de archivo, entre otras, puede leerse en el libro Medios de comunicación y protesta social, escrito por Carlos Álvarez Teijeiro, Damián Fernández Pedemonte y Marcela Farré.

La última imagen fue tomada de esta ubicación.

6 comentarios:

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Turbulenta la historia más reciente de Argentina.

.-Espero que les vaya bonito y que no vuelvan a revivir escenas como las del post que comentas.

.-Saludos desde España en Cosas y Casos.

Martín Grosz dijo...

Andybel: pues sí que estuvo movidito nuestro pasado reciente... yo también espero que, de una vez por todas, estas crisis no se repitan.

Saludos!

Anónimo dijo...

Martín:
Quiero felicitarte por la dedicación diaria y el compromiso social que pones en cada entrada del blog .
Te cuento que es mi primer año en la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Uba y la lectura de tus textos no hacen más que reafirmar mi interés y el porqué de la elección de esta carrera y no de otra.
De verdad muchas felicitaciones y los mejores de los éxitos.

Gustavo dijo...

A raiz del video que subiste, hice un comentario en mi blog. No soy peridistia... ni siqueira estoy cerca de serlo, peor me gusta escribir.
Muy bueno el resumen que armaste, felicitaciones.

Martín Grosz dijo...

Al quien dejó el comentario anónimo: te agradezco por la felicitación, y me alegro mucho de que leer mi blog refuerce tu interés por la carrera. Espero que vos también puedas tener tu blog y practicar ahí todo lo que vayas aprendiendo a lo largo de la carrera. La próxima, por favor, dejá tu nombre, así puedo responderte mejor.

Saludos!

Martín Grosz dijo...

Gustavo: ¡muchas gracias! Me parece perfecto que, sin ser periodista, escribas por gusto y expreses tus opiniones en la Web.

Leí tu opinión. Yo también creo que hubo agitación para los saqueos, pero más allá de esos elementos desencadenantes la situación social era muy grave.

Saludos!

 
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