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Caja de Cambios: Un sociólogo en el supermercado

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09 septiembre, 2008

Un sociólogo en el supermercado


Tan compleja es la sociedad en la que vivimos que jamás seremos del todo conscientes de la gran cantidad de reglas y convenciones que limitan y orientan nuestro comportamiento cuando nos encontramos en presencia de otras personas.

Tomemos un ejemplo: vamos al supermercado y llega el momento de pagar. Como es costumbre, lo haremos en alguna de las cajas, luego de hacer una cola. Para nosotros, el procedimiento descrito es el más normal. ¿Pero qué análisis puede hacer de las colas un sociólogo?

¿Qué ocurre si hacemos explícitas las normas que implícitamente regulan ese tipo de interacciones? A continuación, describiré algunas de esas reglas, basándome en las reflexiones que sobre el tema hizo el sociólogo norteamericano Erving Goffman.


Análisis de una cola de supermercado

1) Es un tipo de transacción de servicio

  • En esta clase de intercambios, un sirviente (cajero), en un entorno preparado para ello, le entrega regularmente ciertos bienes a una serie de clientes a cambio de dinero, o como fase intermedia en un proceso burocrático.
2) Principio de igualdad de tratamiento
  • En el supermercado, no hay privilegios para nadie. Lo que se espera es que todos los compradores sean tratados de la misma manera, sin que ninguno sea favorecido o desfavorecido frente a los demás.
3) Adopción de un mecanismo de orden: la cola
  • Se atiende primero al que llega primero. El principio de igualdad hace que el supermercado se valga de un mecanismo de orden como la cola, que permite atender a todos los compradores de una forma que aparenta ser ordenada, correcta e igualitaria.

  • En la cola, es lo mismo ser rico o pobre, débil o poderoso. El ordenamiento que se impone, por tiempo de llegada, bloquea la influencia de los estatus sociales de los compradores, que resultan de gran importancia fuera del supermercado.

  • Dentro de la cola, se establece un sistema disciplinario estricto, con numerosas reglas que no pueden ser transgredidas. Por ejemplo, se considera condenable ubicarse delante de otras personas, o abandonar el puesto para buscar otro producto y luego pretender retomarlo.
4) Expectativa de cortesía en el tratamiento
  • Se espera que el empleado atienda al cliente de un modo rápido, efectivo y acompañado de palabras, gestos y modales que muestren su aprobación hacia el comprador y el placer del contacto. La falta de cortesía, pese a no interferir en la operación comercial, puede hacer que el cliente desarrolle una opinión negativa sobre el punto de venta en cuestión.

  • El cajero no debe hacer distinciones entre desconocidos y amigos, o entre quienes compren más o menos productos. Debe mostrar la misma cortesía independientemente de la importancia del solicitante y del monto al que ascienda su compra.
5) Presuposiciones no declaradas respecto de quién constituye un comprador serio para ser atendido
  • Se sobreentiende que, para ser considerado un cliente, se debe tener cierta edad, capacidad para hablar, solvencia económica, estar en estado de sobriedad, etc. Quien no cumpla esas condiciones no será visto como cliente.
6) Posibilidad de concretar acuerdos para la transgresión excepcional de las reglas
  • Una persona puede pedirle a sus compañeros de cola que le cedan el lugar, alegando circunstancias atenuantes: por ejemplo, que es anciano y está cansado, que lleva muy pocos productos o que lo apura algún asunto de suma urgencia. Sin embargo, para que esa operación sea aprobada y tolerada dentro de la cola, la persona que solicita el trato excepcional debe pedirle a cada uno de los que están delante que le cedan su lugar, comenzando por quien ocupa el último puesto y terminando por la persona que está por ser atendida.

  • Si el solicitante logra dar lástima, muchos clientes pueden terminar cediéndole su lugar sólo porque piensan que, de no hacerlo, los demás lo juzgarán como una persona insensible o poco solidaria. Ahora bien, si la persona se niega a ceder su puesto, quien pidió ser exceptuado no podrá seguir salteándose turnos.
7) Establecimiento de un diálogo formal entre el cajero y el cliente
  • Hay que dar los buenos días y decir adiós. Tanto el cliente como el cajero deben respetar las obligaciones mutuas de un encuentro social y emplear las formas de tratamiento que se consideran correctas.
8) Violaciones ignoradas al principio de igualdad
  • Llamativamente, el principio de igualdad no se considera violado si a cada cliente se le dedica un tiempo diferente al del resto (algo que siempre ocurre); esta desigualdad se ignora por completo y no se considera injusta.
  • Teniendo esto en cuenta, vivimos el hecho de elegir en qué cola ubicarnos como una apuesta. Y, si la de al lado avanza más rápidamente que la nuestra, no le echaremos la culpa a nuestro cajero, por demorarse más, sino a la mala suerte de nuestra elección de cola.

Vivir en sociedad, un milagro

Probablemente, la mayoría de ustedes nunca se había puesto a pensar en todas las reglas y las convenciones a las que debe ajustarse su actuación en una cola de supermercado. Y, sin embargo, las conocían y obraban conforme a ellas.

A partir de esta comprobación, que apenas toca un pequeño aspecto de la vida cotidiana, puede uno imaginarse la cantidad de conocimientos que manejamos sobre cómo debemos actuar en todos los demás momentos de la vida social (por ejemplo, cuando conducimos, cuando vamos a un recital, etc.).

Este obrar de acuerdo con lo que se espera de nosotros es lo que nos hace predecibles y lo que posibilita la coordinación de nuestras acciones con las de otras personas.

Muchos se indignan ante la evidencia de que nuestras sociedades no son perfectas. Yo, en cambio, me asombro de que, dadas las circunstancias, las imperfecciones sean tan pocas. Quien ha intentado alguna vez ponerse de acuerdo con cinco personas para hacer algo en conjunto sabe lo difícil que puede llegar a ser.

¿No es sorprendente, entonces, que millones de personas logren coordinar sus comportamientos y lleguen a un equilibrio que les permita vivir con cierta normalidad y previsibilidad respecto del comportamiento ajeno? Una normalidad cuestionable y mejorable, es cierto, pero cuyos defectos no deben hacernos perder de vista sus virtudes ni lo asombrosa que resulta su mera existencia.

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15 comentarios:

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Como siempre, geniales tus disquisiciones sociológicas y psicológicas.

.-A mí, particularmente, me gustan mucho este tipo de análisis en los que se desentrañan todas esas cosas que superficialmente no vemos. A modo de ejemplo, la disposición cambiante de productos, la altura en la colocación de algunos productos, la iluminación de los supermercados, la calefacción o el aire acondicionado, el tipo de suelo, el brillo del suelo y de otros elementos del mobiliario, etc. etc. Parece ser que hay gente especializada en psicología que aplica sus conocimientos para manipular nuestras voluntades en pro de un mayor consumo...

Martín Grosz dijo...

Andybel, en la facultad adquirí algunos conocimientos de Marketing y puedo decirte que tu intuición es totalmente acertada. Hay muchos estudios hechos, y siguen haciéndose estudios sobre la influencia que tienen en el consumo las distintas condiciones ambientales.

Las empresas, en sus pactos con los supermercados, negocian, entre otras cosas, la altura a la que estará el producto, sobre la base de un cálculo que asigna a cada altura un porcentaje promedio de mirada y atención de los clientes al pasar.

También se busca, por medio de la iluminación y el sonido, generar ambientes que nos predispongan en cierto sentido para la toma de decisiones.

Incluso, muchas empresas trabajan con distintos tipos de olores en los puntos de venta, para lograr una experiencia de consumo con determinadas características.

Todos esto parte del supuesto de que el consumidor no es solamente un ser racional, que compra lo que mejor satisface su necesidad al precio más bajo, sino que en la decisión de compra influyen también factores emocionales e inconscientes. Toda esta manipulación de colores, sonidos, luces, olores, espacios, etc. se orienta a captar al cliente desde lo emocional.

Eso ayuda a que muchas veces uno prefiera determinada marca o tienda y no sepa bien por qué. Cabe preguntarse si es ético que una empresa actúe de esa manera, o si, por el contrario, deberíamos considerarla como una forma de manipulación inspirada por el deseo de maximizar beneficios a cualquier costo.

¡Un saludo desde Argentina!

C.C.Buxter dijo...

Los mecanismos ocultos que rigen nuestro comportamiento social son curiosos, pero sobre todo eficaces. La única manera de darnos cuenta de estas cosas sin necesidad de hacer un estudio exhaustivo es viajar a otras sociedades y darse cuenta qué distintas son las cosas. Por ejemplo, en la universidad tuve un profesor argentino que nos dijo que se sorprendió mucho al ver que en España se "pedía la tanda" en los locales en los que no se hace cola (es decir, se pregunta quién es el último).

Un caso curioso es también el de cortar un pastel (o cualquier otra cosa) en dos y dar la oportunidad al otro de elegir cuál de los trozos prefiere. John Rawls consideraba esto un ejemplo de "justicia procesal perfecta", porque conocemos tanto qué resultado es el justo (que ambos obtengan lo mismo) como el procedimiento adecuado para ello (uno corta sabiendo que el otro elige, por lo que se esforzará porque los trozos sean iguales). Y yo que pensaba que era sólo cuestión de buena educación...

Martín Grosz dijo...

C.C.Buxter: es cierto, cuando viajamos comenzamos a darnos cuenta de que, en primer lugar, nuestra forma de hacer las cosas no es la única posible; y, en segundo lugar, de que muchas veces el modo en el que hacemos las cosas tiene una razón de ser que ignorábamos. ¡Muy bueno el ejemplo de la torta!

¡Un saludo!

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Pues, desgraciadamente, me parece eso último que apuntas en tu último comentario.

.-Es triste, pero a veces, cuánto más sabe uno de la sociedad en la que vivimos, más me doy cuenta de lo poco libres que somos realmente, a pesar de que pensemos que somos muy muy libres.

.-Me imagino que los pobres esclavos romanos de la época clásica, tampoco serían conscientes de su esclavitud y de la vida tan entregada y anulada por sus señores romanos.

.-Bueno, por algo dicen que el ser verdaderamente feliz es el ignorante; aunque yo seguiré "desentrañando" los secretos o no tan secretos de esta sociedad nuestra con mi amigo argentino Martín, ja, ja.

.-Saludos desde el otro lado del Atlántico.

Andybel dijo...

.-CHARLIE: Como siempre, paisano, genial tu respuesta y tu ejemplo del pastel.

.-Hasta la educación a veces tiene su finalidad según de la cultura y de la sociedad que estemos tratando.

.-Vaya, Martín, Charlie, y otros contertulios de este blog: cada vez y con el tiempo, vamos profundizando más y más en estos temas sociológicos que tanto nos gustan...¡Enhorabuena a todos"

Andybel dijo...

.-CHARLIE: Ah, se me olvidaba, ¡bienvenido paisano a estos lares tan interesantes de la tierra gaucha argentina!

Martín Grosz dijo...

Andybel:

En mi opinión, jugar con el inconsciente de la gente para vender es algo difícil de justificar desde el punto de vista ético, pero yo no me atrevería a decir que esas cosas nos quitan la libertad.

Afortunadamente, no somos animales cuya conducta está totalmente determinada por estímulos exteriores. Por más olores, colores y luces que pongan para hacerme consumir tabaco, si yo sé que es malo no lo voy a comprar.

Es cierto que esas cosas nos influyen, pero no creo que tengan tanto poder. Y, suponiendo que realmente lo tuvieran, siempre puede llegar un punto en el que, fuera de ese ambiente que incita al consumo, uno piense las cosas racionalmente y, por ejemplo, diga: "siempre que voy a X supermercado termino comprando cosas que no necesito y después me arrepiento; la próxima vez, iré a otro lado".

Yo sí creo que somos libres, más allá de todo. Y lo somos en mayor medida cuanto más sabemos, porque no nos engañarán tan fácilmente.

Además, como suele decirse, la mentira tiene patas cortas. Te pongo un ejemplo: una persona A, que normalmente vive sucia y desarreglada, se baña y se pone linda antes de conocer a una persona B. En posible que B se lleve una falsa primera impresión de A. Ahora, si A y B deciden irse a vivir juntos, ¿hasta qué punto podrá sostener A su falsa apariencia? En poco tiempo, B conocerá a A del modo que A es normalmente.

Salvando las distancias, compararía lo que hizo A con lo que hace una empresa que estudia cómo hacer para que sus clientes se sientan bien a la hora de comprar y se lleven una impresión agradable del lugar y de los productos o servicios. Las empresas no ganan si compro una vez; ganan si compro frecuentemente. Entonces, si no pueden sostener todas esas apariencias en la calidad de los productos o servicios que ofrecen, de poco servirá el esfuerzo. Hoy, con el gran desarrollo de las comunicaciones (ejemplo, los blogs), si un producto o servicio es malo rápidamente se corre la voz.

Hay algo más para tener en cuenta: por la lógica propia de los sistemas capitalistas, si estas técnicas le funcionan a una empresa, por ejemplo, para reducir costos y aumentar sus ventas, entonces los competidores tenderán a imitarla. Y si lo que se ha hecho para bajar los costos es poco ético, no importa: lo importante es sobrevivir en el mercado, y para eso hay que ponerse al nivel del que ha logrado la mayor eficiencia. En estos casos, el único que puede decir "eso no se hace" es el Estado, o bien los consumidores, pero eso es más difícil.

Como verás, es una cuestión compleja, pero te invito a no mirarla con tanto pesimismo.

¡Saludos!

Anaclara Dalla Valle dijo...

Martín!!!!!!!!! te devuelvo la visita a tu caja, obvio de cambios; como no podía ser de otra manera.Cuantiosa mirada sociològica la tuya y la de tus visitantes, cuánto uno aprende!

Tuve vastos años de economía, producto del bendito polimodal y mi profesora, recuerdo, que nos contó, como, colocan en el lugar màs alejado, los bienes más necesarios -leche, pan, yerba.....-para incitar el consumo de determinados bienes "de lujo", o "No de primera necesidad" -chocolates, licores,
....

Pero que todo estè friamente pensado en el mercado, no implica que nuestro pensamiento debe enfriarse, sino lo contrario, multiplicar las estrategias para constituirnos como certeros consumidores -racionales.-
Felicitaciones de acá en adelante, por todo lo que tenés atrés, por todo lo que vendrá!!!!

Martín Grosz dijo...

Anaclara, ¡qué honor tenerte por acá, comentando! La verdad que sí, en esta entrada los comentarios estuvieron jugosos.

Me parece muy acertado lo que decís: si todo está fríamente calculado en el mercado, formémonos y desarrollemos estrategias para ser más racionales y no ser tan influenciables.

Ahora que me lo dijiste, recordé que en el supermercado al que suelo ir los productos están dispuestos de esa forma: uno se cruza primero con los bienes superfluos, y recién después con los de primera necesidad... ¡qué bueno que me hayas avivado en eso!

La próxima vez que comentes podés agregar la dirección de tu blog, así los demás lectores pueden conocerlo.

¡Hasta pronto!

C.C.Buxter dijo...

Bueno Andybel, ya te dije que haría caso de tus recomendaciones, así que... ¡aquí he llegado!

Andybel dijo...

.-CHARLIE: No te vas a arrepentir. Además de muchas otras cosas de calidad, acá encontrarás mucha mucha substancia. Me imagino que ya lo habrás podido comprobar.

.-Además, toda esa sustancia, muy seria y amplia; muy a tu gusto.

.-Saludos, paisano.

.-MARTÍN: Sí, cierto, mi visión de todas estas cuestiones que analizamos aquí, siempre está teñida de bastante escepticismo y pesimismo; pero aclaro que hablo por boca de muchos de nosotros que a veces no conocemos todos esos pormenores y sutilezas del marketing y otras técnicas de venta.

.-De acuerdo contigo en que cuanto más sabemos más felices podemos ser si así nos engañan menos; pero también te diré que como decía el filósofo clásico griego "Sólo sé que no sé nada" y esto, créeme, ocurre más y más cuanto más se sabe. Es decir, al saber más, se abren otras preguntas e interrogantes que nos sumen en una lucha infinita por el conocimiento que no sé yo si al final va a desembocar en algo parecido a la felicidad...

.-Como ves, amigo Martín, todos los estudios, disquisiciones, análisis y demás cuestiones que nos planteemos; siempre nos pueden llevar a unas conclusiones muy humanas y filosóficas, que éstas sí, creo que siempre nos harán más felices, más humanos y plenos, sobre todo cuando se comparten con gente inquieta y que quiere profundizar en los temas que en estos foros tratamos...

.-Es cierto que desde tu punto de vista podemos llegar a una tendencia saludable hacia la felicidad; pero desde un punto de vista del alcance de la libertad absoluta, creo que nunca se puede alcanzar desde el mismo momento en que tenemos que respirar para vivir, comer, no poder elegir la familia en la que nacemos, el barrio en el que vivimos, las cosas que nos pasan, etc.

.-En resumen, hay un libre albedrío pero de muy perentorio equilibrio, con lo que iríamos a parar otra vez a ver la libertad desde el agorismo del sabio que dijo "Yo soy yo y mis circunstancias".

.-Bueno, no quiero profundizar más en cuestiones filosóficas. Sólo decirte, deciros a todos los participantes, que me siento muy a gusto en este foro y que aprendo mucho de él.

.-Gracias a todos y perdonad si algunas veces me pierdo en divagaciones existenciales; aunque creo que un poco de filosofía también nos vendrá bien para ser más felices en nuestro día a día.

.-Hasta otra.

Andybel dijo...

.-FE DE ERRATAS: en el antepenúltimo párrafo, donde digo "agorismo" quiero decir AFORISMO -frase o dicho breve e ingenioso-.

.-Saludos.

Martín Grosz dijo...

Andybel: ¡Por favor, no hay nada que perdonar! Yo soy el primer interesado en las cuestiones filosóficas que planteas, y también aprendo con ellas. Gracias, como siempre, por participar tan activamente en los debates que propongo.

Siempre me gustaron esas dos frases: "sólo sé que no sé nada" y "yo soy yo y mis circunstancias". Tienen mucha sabiduría detrás.

Yo no sé si el conocimiento me llevará a algo parecido a la felicidad... me inclino más a pensar que uno es feliz MIENTRAS conoce, por el mero hecho de entender un poco más (es decir, de ignorar un poco menos). ¿No será que la felicidad está en el proceso, y no tanto en el resultado? Cierro con esta pregunta el debate que se inició con la cola del supermercado, ¡y que tuvo muy interesantes derivaciones!

¡Saludos!

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Pues sí, convengo contigo en que en la búsqueda, como tú dices en el proceso, puede estar la felicidad.

.-Como decía Joan Manel Serrat en su canción: "caminante, no hay camino, se hace camino al andar..."

.-Como ves, a veces la poesía y la canción, también tienen escondida su sabiduría...

.-Saludos y hasta el próximo tema propuesto.

 
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