El tema del tiempo es complicado y fascinante. Vivimos midiéndolo, hablando de él, quejándonos de lo lento o lo rápido que pasa, pero a la hora de definirlo comienzan las dificultades. "Sé muy bien lo que es, si no se me pregunta. Pero cuando quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé", admitía, hace más de 1.600 años, un conocido filósofo.
Y así como el tiempo es una cuestión recurrente en el mundo de la ciencia y el de las ideas, también inquieta a los artistas:
Preguntas sobre el tiempo
Algunos lo definen como "una magnitud física que permite ordenar una secuencia de sucesos"; para otros, es "la duración de las cosas sometidas a cambio". Bien... ¿y eso es todo?
¿El tiempo es una duración respecto de qué? ¿Puede haber tiempo sin dos puntos de referencia estáticos, temporalmente distantes, que nos permitan medirlo? ¿Son los acontecimientos cíclicos de la vida los que originan la noción de tiempo, o es el tiempo el que permite marcar ciclos en la naturaleza y en la vida social?
A su vez, es evidente que nuestra percepción subjetiva del paso del tiempo puede tener poco que ver con lo que marca el reloj. Y eso nos lleva a preguntarnos qué son esos tres o cuatro segundos que el ser humano concibe a cada momento como su "ahora", y que constantemente están pasando a la historia para dar lugar a nuevos presentes.
El sueño de dominar el tiempo
En la historia de la filosofía se encuentran numerosas respuestas a estas preguntas. Ahora bien, más allá de los debates, hay algo que queda claro: el tiempo existe y funciona con una lógica propia, indiferente a nuestros deseos y necesidades. Ante su implacable transcurrir, somos sencillamente impotentes.
Quizás esa impotencia explique por qué la manipulación del tiempo de los relatos ha sido siempre un recurso tan tentador para los creadores y narradores de historias, sean estos novelistas, cineastas, dramaturgos o periodistas, entre tantos otros.
Pareciera que creamos relatos para hacer dentro de ellos lo que realidad nos prohíbe: volver el tiempo atrás, ver el futuro, contar los sucesos en un orden inverso, omitir partes de la historia, acortar o dilatar los momentos...
Casos extremos de esto son las historias cuyos protagonistas viajan al pasado para hacer correcciones históricas que modifiquen el presente. O, sin ir tan lejos, sabemos que cualquier noticiero articula numerosas dimensiones temporales, que pueden coincidir o no: el tiempo de los acontecimientos narrados, el de los relatos (noticias), el de la grabación del programa (presentación de noticias), el de la emisión (transmisión de la señal a los hogares) y el de recepción (cuándo lo ve el televidente).
La manipulación audiovisual del tiempo
El que tiene una cámara y sabe algo de edición ya cuenta con todo lo necesario para comenzar a dominar el tiempo. Al menos, el tiempo interno de las historias o acontecimientos que captura. Hay muchas formas de manipularlo, pero ahora voy a limitarme a mostrar ejemplos de dos de ellas, cuyos resultados me parecen asombrosos:
1) Filmar un punto fijo durante mucho tiempo y luego reproducir todo a gran velocidad:
Si el período que se pretende cubrir es más extenso, se puede optar por tomar varias fotografías, sin mover la cámara y con una frecuencia regular:
Siguiendo el mismo principio, mediante avanzadas técnicas de morphing y varios actores, han llegado a resumir una vida entera en 40 segundos:
2) Filmar sucesos cortos y hacer una reproducción en velocidad ultra lenta:
Se necesitan cámaras especiales para lograrlo, y el resultado nos permite apreciar microsucesos que jamás podríamos abarcar en toda su complejidad y belleza porque ocurren demasiado rápido.
Por ejemplo, la generación de la llama en un encendedor:
O la caída de una gota en un líquido:
Y varios casos mas:
Para ver más videos como los anteriores, pueden consultar una entrada anterior de este blog, en la que vimos aplicaciones de la cámara lenta en la publicidad.
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Links de interés
- "Tiempo", en Wikipedia.
- "Tiempo", en el Diccionario de la Real Academia Española.
- El estudio del tiempo, de Mario Toboso Martín.
Varios de los videos de esta entrada han sido tomados de UltraSlo.com
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4 comentarios:
.-MARTÍN: Peliagudo tema este el de la definición del tiempo.
.-Me perdonarás, pero a esta hora de la noche, aquí en España, son las 23:53 hrs., no me apetece mucho filosofar acerca de dicha definición.
.-Sólo se me ocurre, que si no existiera el tiempo, seríamos inmortales...
.-Saludos.
Andybel: Jaja, a esas horas de la noche, tus pocas ganas de filosofar están totalmente justificadas.
"Seríamos inmortales"... wow, interesante, no se me había ocurrido...
Saludos...
Muy interesante... esta entrada y todo el blog en general!
Un saludo desde Bahía Blanca.
¡Gracias, Lila! Me alegra que te haya interesado. Un saludo para vos y para Bahía Blanca en general.
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