Cargando...
Caja de Cambios: Cómo ser un orador odioso: diez comportamientos que irritan a cualquier audiencia

Google
 

25 agosto, 2008

Cómo ser un orador odioso: diez comportamientos que irritan a cualquier audiencia

Hay cosas que una persona que habla en público no debe decir, a menos que quiera ganarse el enojo y el desprecio de sus oyentes. Ya sea docente, conferenciante, vendedor o presentador de TV (entre otros), debe evitar las diez estrategias que se enumeran en este post.

José Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera, en su libro El arte de hablar, presentan estos comportamientos como "abusos de los recursos oratorios". A continuación, hago un resumen de la lista que presentan estos autores:

  1. Exceso de humildad. Usa tantas expresiones de modestia que, en lugar de captar la benevolencia del público, termina generando lástima o irritación. “De este tema mis conocimientos son escasos”, “me siento indigno de pronunciar este discurso”, etc.

  2. Proclamar la obviedad y la evidencia de los propios argumentos. El orador insiste en la claridad de una tesis oscura, o en la facilidad de un argumento difícil, de modo tal que queda como pedante o hace sentir al oyente como ignorante.

  3. Creación de excesivas expectativas. Hace una introducción tan prometedora que es casi imposible no salir frustrado. Es preferible no generar tantas expectativas y luego sorprender, que elevarlas demasiado para después decepcionar.

  4. Reírse de los propios chistes. Uno hace gracias para que rían los demás, por lo que resulta ridículo, chocante y antipático que sea uno el que festeje sus propios chistes. Y más, cuando al público no le resulta divertido lo que se ha dicho. Si el orador ha de reírse, debería hacerlo únicamente respecto de sus propias desgracias, para generar simpatía y complicidad.

  5. El autobombo y la autocomplacencia. Quien habla mucho y muy bien de sí mismo no se gana precisamente admiradores. Esas palabras producen hartazgo, hastío o, en el mejor de los casos, compasión.

  6. La autojustificación permanente. El orador se la pasa pidiéndole al público autorización y comprensión para lo que está haciendo o para lo siguiente que hará. Es un síntoma de inseguridad personal.

  7. La indignación incontrolada. Una cosa es hacer énfasis, o un momento de mayor carga emotiva en una argumentación. Otra cosa es sobreactuar. Cuando el orador exagera demsiado su oposición respecto de ciertas ideas o personas, no va por buen camino, porque queda ante sus oyentes como malhumorado o como actor?

  8. Ingenuo optimismo o catastrofismo. A veces, con el fin de dar una conclusión esperanzadora o alarmente, el orador omite datos de la realidad que resultan evidentes.

  9. Paternalismo. Quien habla trata intelectualmente a sus oyentes como si fueran niños y él fuera un padre bondadoso que viene a salvarlos de la ignorancia. No importa si lo hace sin darse cuenta, o si verdaderamente se cree superior; lo cierto es que a nadie le gusta que lo subestimen.

  10. El anuncio reiterado del final. Es uno de los errores más irritantes. El orador promete varias veces que el final de su intervención es inminente, pero pasan los minutos y sigue hablando. Es mucho mejor dar una estimación realista del tiempo restante, o bien no hacer anuncios al respecto.
___

¿Qué otras conductas te hacen pensar que alguien es un pésimo orador?

.

 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Leer la política de privacidad de este sitio