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02 julio, 2008

La personalidad del periodista: docente, artista y curioso

¿Existen ciertos rasgos de personalidad comunes a todo periodista? ¿Cómo debe ser internamente alguien que pretende dedicarse al periodismo?

En mi opinión, hay tres características fundamentales que definen la personalidad del periodista: tiene algo de docente, algo de artista y, sobre todo, es terriblemente curioso.


Algo de docente


Está siempre dispuesto a cuestionar, indagar, investigar y descubrir. Disfruta incorporando conocimientos, aunque no le sirvan para nada. De ese modo, logra saber muchas cosas, pero el objetivo, finalmente, es transmitirlas a otros. En eso, se parece a los buenos maestros.

El periodista es un tipo que sabe, y que se siente bien explicando lo que sabe a quienes no lo saben. Por lo tanto, la mayor recompensa que puede recibir es ver que su destinatario entendió. Y que, gracias a su intervención, comprende un poco mejor el mundo que lo rodea.


Algo de artista

Ahora bien, no sólo pretende transmitir correctamente historias y datos reales, sino que se preocupa por la dimensión estética de sus mensajes: trabaja sobre la forma, para que resulten atractivos, interesantes y sensorialmente agradables.

Si se trata de un texto escrito, intenta lograr corrección lingüística y belleza estilística. Si está frente a un audio o un video, lo edita meticulosamente. Si tiene un blog, revisa un par de veces las entradas antes de publicarlas. Sabe, en definitiva, que un buen paquete es tan importante como un buen contenido, y obra en consecuencia.

También se parece al artista en que le gusta buscar soluciones creativas para los problemas, y en que conserva cierta ilusión de cambiar el mundo. Eso lo mantiene firme en sus principios, más allá del dinero que le ofrezcan para corromperlo. Por último, y lamentablemente, tiene algo de artista porque sabe que difícilmente hará fortunas con su trabajo, pero lo elige porque le da satisfacción.


Una gran curiosidad


Finalmente, el periodista es un curioso sin remedio, una persona que nunca abandonó la edad de los porqués. Para él, la curiosidad no es algo pasajero, sino un modo de vida. Eso lo coloca en un estado permanente de apertura a la realidad.

Es alguien que vive cuestionando, que no acepta medias respuestas ni que se le diga que las cosas se hacen de cierto modo porque así es como siempre se han hecho. Ante todo, se pregunta por qué y, principalmente, por qué no. Pretende razones, fundamentos, argumentos, y con ellos llegar hasta el fondo de cada cosa. Eso lo hace ser extremadamente insistente, tenaz.

Y no sólo es un cuestionador serial, sino que, además, es sumamente proactivo para investigar y descubrir todo aquello que ignora, así como para intentar cambiar lo que cree injusto. Lo peor que puede pasarle es quedarse con una duda, o resignarse a la injusticia.


Entonces...

¿Disfrutás investigando, explicando y relatando? ¿Te interesa trabajar sobre la forma de tus mensajes, más allá de su contenido? ¿Seguís con la ilusión de cambiar el mundo, aunque ya no te la creas del todo? ¿Sos terriblemente curioso?

Si a todas estas preguntas respondiste que sí, creo que tenés la personalidad necesaria para ser un buen periodista.
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¿Agregarían algún otro rasgo de personalidad a esta lista? ¿Hay alguno que no crean tan necesario?
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Este post fue originalmente publicado en el blog de Romina, para celebrar su primer aniversario en la web.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

quizá un poco de osadia tambien es necesaria para este trabajo...

sabina pirozzi

Martín Grosz dijo...

Es cierto, Sabina, creo hace falta una poco de osadía. Podría decirse que es consecuencia de la curiosidad, así como la insistencia, pero tranquilamente podríamos ponerla como un rasgo de personalidad separado del resto.

Gracias por tu comentario. Nos vemos,

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Pues sí, se me ocurre otra más, pero que puede ser complementaria de las que tú mencionas: es el afán de influir en los demás.

.-También creo que un maestro o profesor quieren de alguna manera influir en sus alumnos a través de lo que enseñan, y por eso, felizmente existe la libertad de cátedra.

.-Saludos desde Cosas y Casos de Andybel para la Caja de Cambios.

Martín Grosz dijo...

Andybel, yo creo que es cierto: todo periodista intenta influir en los demás. Y te agregaría algo: intenta influir en sus destinatarios de modo tal que esa influencia resulte positiva PARA ELLOS. Es decir, que está al servicio del público, y en favor de los intereses de ese público.

De lo contrario, no sería un periodista, sino un traficante de información, que hace negocios aprovechándose de quienes confían en su palabra.

Sí, podría decirse que esto entraría en la dimensión "docente" de la profesión. Esto que te agrego no hace más que fortalecer tal comparación.

Gracias por tu aporte, Andybel!

Saludos...

nombre por definir dijo...

Tincho me gustó el texto, comparto y me resulta muy conocido el obsesivo que edita horas y horas y no duerme y sigue esitando jaja.
Sin embargo, ahora hablando enserio, me llama la atención que concuerdes con que el periodista busca influir. LA funcion del periodista es informar. Si planteamos la influencia como válida en la labor periodística entramos en un terreno pantanoso. La pauta de "influir de modo tal que resulte positiva para el destinatario" es demasiado relativa y permite tirar la objetividad a la basuara y dejar que las concepciones particulares se planteen como información verídica.

Besos
p.d: sí, me niego a estudiar psicología, por eso el comentario eterno.

Martín Grosz dijo...

Sí, es cierto, la función del periodista es informar. ¿Pero podemos informar sin influir? Yo creo que no: siempre estamos influyendo en quienes confían en nosotros. Aunque intentemos ser lo más "objetivos" que podamos, en la medida en que alguien conoce ciertas partes de la realidad según cómo las contamos estamos influyendo en su percepción del mundo.

Eso hace que la responsabilidad de quien informa sea tan grande. Dado que es imposible no influir, lo bueno sería tratar de influir "de modo tal que esa influencia resulte positiva para el destinatario". A eso me refería.

No creo que la influencia tenga que ver necesariamente con "dejar que las concepciones particulares se planteen como información verídica". Si uno demuestra que X político es corrupto y se lo muestra a sus potenciales votantes, ejercerá en ellos una influencia de lo más positiva, en mi opinión. Si uno muestra cómo viven los que padecen X enfermedad, puede influir en la gente para que esos enfermos no sean temidos o discriminados, y que incluso reciban ayuda. En fin, a eso me refiero con usar la inevitable influencia en beneficio de los destinatarios.

Un ejemplo de usar la influencia en contra de los destinatarios sería que uno acepte dinero de ese político para mantener ocultas las pruebas de corrupción e incluso ayudar a crear en torno a él un clima de opinión favorable que luego se traduzca en votos.

Un beso, nos vemos!

 
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