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Caja de cambios: El techo de mi cuarto necesita una mano de pintura

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25 junio, 2008

El techo de mi cuarto necesita una mano de pintura

Si un día cualquiera han llegado ustedes a esa conclusión, considérense seres humanos diferentes, superiores, pertenecientes a una clase privilegiada: la de aquellos que advierten el deterioro de su entorno y hacen algo al respecto.


Cuando vemos un techo sucio, descascarado o manchado por la humedad, es fundamental arreglarlo inmediatamente. Ya. Lo mismo con una pared rayada, una lamparita quemada, un artefacto descompuesto o el extraño silbido que emite el pecho del abuelo.

¿Podemos dejar todo esto para “más adelante”? Claro que sí. Pero, créanme, la frase “ahora o nunca” fue inventada para estos casos. Quizás, deberíamos reformularla: “ahora o demasiado tarde”.


Ponerse en acción

Tomemos coraje y, de una vez por todas, vayamos a la pinturería, cambiemos la lamparita, hagamos arreglar esa vieja licuadora y llevemos al abuelo al médico. Si no es ahora, será demasiado tarde. Y será peor. ¿Por qué? Porque los seres humanos tendemos a habituarnos a lo que está mal. Dejamos que los problemas crezcan y recién nos ocupamos de ellos cuando adquieren proporciones inmanejables.

Además, si pasan dos meses y ese techo aún luce horrible, dejará de darnos asco. Si dejamos ese electrodoméstico sin arreglar, nos olvidaremos de él hasta el momento en que más lo necesitemos. Ni hablar de lo que ocurriría con el pobre abuelo y su silbido bronquial. En ese caso, el "demasiado tarde” adquiere tintes funerarios.


Tenemos un problema

Sin embargo, antes de poder hacer algo al respecto se presenta un imprescindible paso previo: tomar conciencia del problema. Llegamos, así, a lo más difícil de toda esta cuestión, porque las cosas tienen el hábito de romperse, deteriorarse y desgastarse demasiado lentamente como para que lo notemos.

Es razonable que uno no reaccione ante el primer signo de degradación. Pero lo llamativo es que, cuando el desastre se torna evidente, también entonces nos resulta difícil identificarlo: el acostumbramiento al progresivo deterioro nos incapacita para advertir siquiera la existencia del problema.


Seres superiores

Por eso, declaro mi más profunda admiración por aquellos que, en algún momento, pueden levantar la mirada, sentir asco y diagnosticar avergonzados: “el techo de mi cuarto necesita una mano de pintura”.

Sin salir de su cama, quizás sin darse cuenta, ellos han experimentado una transformación esencial, que los separa cualitativamente del resto de los mortales: han logrado salir del automatismo para juzgar con ojo crítico su propia situación.

Son muy pocos los hombres que vienen al mundo con esta capacidad incorporada, y desarrollarla es realmente difícil, si no imposible. Por eso, los admiro, los observo e intento aprender. Ellos me han enseñado que no hay nada peor que acostumbrarse a los males fácilmente solucionables.
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4 comentarios:

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Mira, tienes toda la razón del mundo. Te cuento mi caso:

.-El otro día, con motivo de poner en marcha el aire acondicionado por el calor que ya hace por aquí, mi mujer me mencionó el tema de la calefacción, que este año no la habíamos puesto mucho porque no había hecho frío. El caso es que fuí a encenderla y no iba de ningua manera. Esta estropeada.

.-A mí, siguiendo la filosofía de tu post, me gusta arreglarlo todo en el momento, porque sufro mucho con los desperfectos del piso o del coche o de cualquier máquina o artefacto. Pero después de consultarlo con mi esposa, me dijo que para qué arreglarla si ahora en verano no la íbamos a necesitar, que ya lo haríamos cuando hiciera más frío, en otoño por ejemplo.

.-Le hice caso y me he olvidado del tema, pero muy a mi pesar y sufriendo porque realmente odio mucho que las cosas no funcionen. Por esta vez, haré una excepción con la calefacción.

.-Saludos desde Cosas y Casos de Andybel para la Caja de Cambios.

Martín Grosz dijo...

¡Muy buen ejemplo, Andybel!

No arreglar la calefacción en este momento tendrá para ti dos consecuencias: en primer lugar, decidirás hacerlo luego de uno o varios días de padecer frío, el próximo invierno; en segundo lugar, gastarás mucho más dinero en la reparación, porque la ley de la oferta y la demanda determinará un precio mayor para el trabajo del técnico en un momento en el que media ciudad requiere de sus servicios.

Igualmente, si has advertido el desperfecto en pleno verano y su "sufres" por no haberlo arreglado, significa que perteneces a esa clase de personas que admiro.

Saludos...

Humortales dijo...

y si todo eso no funcionara, siempre está el amigo que estudió en escuela técnica y lo arregla tuti jaja

saludos

Martín Grosz dijo...

Humortales: jaja tenés razón... en ese caso. hay que invitarlo a casa y, de repente, "acordarse" del problema en su presencia, para que se ofrezca a arreglárnoslo. Gracias por tu comentario, hasta pronto.

 
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