Pareciera que muchos periodistas sólo disponen de un puñado de frases hechas para narrar cualquier noticia. Muchas de esas palabras han sido originales, ingeniosas y efectivas en su momento, pero de tan repetidas ya se han vuelto obvias, vulgares e incluso graciosas.
Hoy en día, siguen siendo muy comunes en la prensa, pero no sólo allí. Poco a poco, van penetrando en los ciudadanos, que ahora escribimos en nuestros blogs y terminamos volcando en ellos los vicios estilísticos que los periodistas nos han contagiado.
"¿Pero qué tiene de malo usar frases hechas, si lo importante es que me entiendan?", podría preguntar alguien. Y en parte tendría razón, porque es muy conocido el significado de los clichés. Sin embargo, no es conveniente valerse de ellos porque operan en contra de la novedad y la frescura de los textos. Lo escrito de esa forma no suena a algo novedoso, sino a la repetición del mismo cuento que ya nos han contado miles de veces (con las mismas palabras).
Muchas veces, los periodistas caen en ellos por ignorancia o por pereza, pero también es cierto que en varias ocasiones el apuro resulta determinante. Las frases hechas suelen ser lo primero que nos viene a la mente, y pensar alternativas exige un tiempo del que pocos periodistas disponen.
Ahora bien, en la medida de lo posible, evitar los clichés mejorará nuestro estilo y nos hará más originales. Por eso, lo mejor que podemos hacer es comenzar a identificarlos y a ponerlos en ridículo con cierto cariño y un poco de humor.
A eso vamos a continuación, mediante algunos párrafos que he escrito, y que condensan algunas de las frases hechas y lugares comunes más frecuentes del periodismo que leo a diario.
Para decirlo con una frase hecha, esto es solo la punta del iceberg, apenas algunos ejemplos. Basta con leer el diario con un poco de atención para encontrarlos a montones. Así que -ahí va otra- pasen y lean...
Los relatos policiales, una fuente inagotable
Los delincuentes, dueños de frondosos prontuarios, andan armados hasta los dientes y perpetran sus crímenes con una violencia inusitada, un feroz ensañamiento y trágicas consecuencias.
Son los cacos, los amigos de lo ajeno. Ellos portan armas de grueso calibre, con las que efectúan disparos contra las fuerzas del orden en espectaculares persecuciones de tintes cinematográficos, que causan una honda conmoción a lo largo y a lo ancho del país.
El malviviente, luego de un nutrido intercambio de disparos con la policía, se da a la fuga, pero queda herido de gravedad y se desploma en plena calle, ante el estupor de los desprevenidos transeúntes. Es entonces cuando, viéndose entre la espada y la pared, el delincuente decide poner fin a su propia vida. Empuña su arma y se vuela los sesos con un certero disparo en la cabeza.
Es una venerable anciana quien, segundos después, al salir de su casa, encuentra el cuerpo sin vida, tendido sobre el pavimento. Luego del macabro hallazgo, las aguas comienzan a aquietarse en el convulsionado vecindario, y un grupo de curiosos se reúne en torno al cuerpo inerte, que pronto es retirado por personal policial. Un espectáculo dantesco...
El periodismo político no se queda atrás
Son muchas las frases hechas que se usan para hablar de quienes dirigen los destinos de nuestros países: políticos, sindicalistas, jueces, militares, etc.
Los jueces son controvertidos, y suelen dictar polémicos fallos que ponen en jaque a lo más alto de la dirigencia política. Los dictadores, por su parte, gobiernan con mano de hierro y provocan verdaderos baños de sangre en sus países.
¿Estamos en guerra civil? No, pero aún en tiempos de paz se coloca a los políticos en el frente de batalla. Se tiran con munición gruesa, le apuntan todas sus armas a los oponentes, o bien salen a cruzarlos. Asumir una responsabilidad política es le ponerle el pecho a las balas, y reclamar la renuncia de un ministro equivale a pedir su cabeza.
Cuando el funcionario finalmente dé un paso al costado, se dirá que ha caído, que ha rodado su cabeza y que el Gobierno ha sufrido una importante baja. Por su parte, un sector que adopta una postura combativa se pone en pie de guerra.
Cuando los políticos callan, el clima es de total hermetismo. Pero cuando hablan, las posibilidades son varias. Por lo general, salen al cruce de las acusaciones y redoblan la apuesta. Y si la discusión no les conviene, salen a bajar el tono de la polémica y hacen gestos de distención.
Los diputados y senadores son un mundo aparte. Siempre mantienen arduas negociaciones, y cuando no son arduas, son intensas o acaloradas. Y todo para que sus proyectos no terminen durmiendo en un cajón.
El Congreso no será un semáforo, pero parece que allí se da luz verde a muchas iniciativas. Cuando los legisladores no asisten a las sesiones, brillan por su ausencia, y hacia el final del año legislativo suele haber sesiones maratónicas.
Los ciudadanos también tienen su lugar cuando integran multitudinarias manifestaciones. En ellas, amplios sectores de la población ponen el grito en el cielo con sus airadas protestas. Pero suele pasar que un grupo de inadaptados -los inadaptados de siempre...- comienza a protagonizar serios desmanes.
Por unos instantes, reinará una tensa calma, hasta que llegue la brutal represión de la policía. Entonces, se producirán enfrentamientos entre los violentos y las fuerzas del orden. Los lamentables incidentes arrojarán un saldo de 2 víctimas fatales y 15 heridos, que serán trasladados al nosocomio más cercano.
Algunas frases hechas de la información económica
- Los empresarios son exitosos y acaudalados.
- Dólar = oro verde.
- Petróleo = oro negro.
- Cuando los precios suben, es que andan por las nubes.
- Y cuando algo baja mucho, cae estrepitosamente.
Los clásicos
- En el marco de...
- Hacer historia
- Voraz incendio
- Hacerse eco de una noticia
- Lluvia torrencial, llovizna pertinaz
- Borrarse del mapa
- Borrón y cuenta nueva
- Panorama desalentador/desolador
- Rabiosa actualidad
- Inhóspito paraje
- El secreto mejor guardado de...
- Ha comenzado la cuenta regresiva para...
- Estar en la recta final
- La fiesta de la democracia (elecciones)
- En breves instantes
- Rápido como una bala
- Salvaje agresión
- El boxeador que le ganó a la vida
- Las derivaciones insólitas del caso
- Las carreras y sesiones meteóricas
- Un espectáculo no apto para cardíacos
A los lectores: ¿Qué impresión les da cada vez que encuentran estas frases trilladas en los textos que leen? ¿Creen que es importante reconocerlas y evitarlas cada vez que escribimos? ¿Qué frases hechas son comunes en sus países? Cuento con la ayuda de ustedes para detectar y eliminar mis propias frases hechas, cada vez que se filtren en mis textos.





















6 comentarios:
.-MARTÍN: Creo que no conviene abusar de ellas; pero tampoco veo mal que se usen de vez en cuando, sin que ello sea precedente para no esforzarse en ser original e inventar otras frases, giros y expresiones.
.-Yo creo que en mis escritos no las uso mucho; pero si alguna vez detectas que lo hago con alguna, pues me lo dices, me corriges, que siempre veo con buenos ojos la crítica constructiva para mejorar y mejorar...
.-Saludos de Andybel desde Cosas y Casos.
Gracias, Andybel, por tu comentario. Es cierto, usarlas de vez en cuando no tiene nada de malo. Tampoco es malo usarlas mucho. No es, desde luego, algo tan grave como las faltas de ortografía.
En realidad, se trata de un esfuerzo que uno puede hacer por ser un poco más original. Se nota en la calidad de un texto cuando ese esfuerzo estuvo presente, y de mayor placer leerlo.
Yo diría que lo ideal es ser inventor de frases ingeniosas, giros y expresiones, y no un mero repetidor de ellas (mucho menos, cuando las dice todo el mundo todos los días).
Por ejemplo, ¿no estamos cansados de leer títulos con la fórmula "Crónica de una X anunciada" (renuncia, tragedia, derrota, etc., etc., etc.)? Aquí, en Argentina, aparece uno de esos cada 20 días. La primera persona a la que se le ocurrió aludir a "Crónica de una muerte anunciad" fue original, pero de tanto repetir el recurso ya cansa.
Indudablemente, requiere esfuerzo no caer en esas cosas, pero creo que ayuda a quien lo intenta a crear un estilo mucho más personal e innovador.
Ok, te avisaré si detecto algo. Desde ya, espero que también tú lo hagas con lo que aquí escribo. Me gusta esto de la solidaridad interbloguera por el buen uso del lenguaje.
Saludos...
Martin me parecio GENIAL la nota... me morí de la risa con el crímen inventado, ¡hasta me sonaba familiar!
Yo creo que la clave es lo que dijiste al principio... le quita "frescura" al texto.
Gracias, Pili, fue lindo recibir tu comentario. Nos vemos.
Martín: Es primera vez que dejo un mensaje en un blog. Me motivó a hecerlo, tu seriedad y entusiasmo por ciertos temas del lenguaje, que algunos consideran fastidiosos.
Soy profesora de redacción y lenguaje en una universidad chilena y los lugares comunes me atacan cada vez que corrijo los trabajos de mis alumnos. Espero que, tal como lo haces tú, aprendan a detectarlos...y a ¡olvidarlos!
Felicitaciones, Anita.
Anita: Gracias por las felicitaciones. ¡Qué honor haber motivado tu primer comentario en un blog!
Cuando me enseñaron todos estos asuntos, en cursos de redacción como los que tú dictas, entendí la necesidad de estar atento a los lugares comunes y hacer lo posible por evitarlos. Puede resultar fastidioso tener que estar cuidándose de ellos, pero considero que la mejora en los textos justifica el esfuerzo.
Saludos desde el otro lado de los Andes...
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