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Caja de Cambios: A 32 años del último golpe militar. Una oportunidad para revalorizar la democracia y la libertad de expresión.

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24 marzo, 2008

A 32 años del último golpe militar. Una oportunidad para revalorizar la democracia y la libertad de expresión.

"Notepad", un aviso de la International Society for Human Rights,
que promueve en todo el mundo la libertad de prensa. (
Vía)


Una vez más, los argentinos recordamos el aniversario del levantamiento militar del 24 de marzo de 1976, que depuso al gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón. El poder quedó entonces en manos de una junta militar, que suspendió las garantías constitucionales e impuso rígidos límites a la libertad de prensa. Límites cuya transgresión significó la muerte para más de un periodista.

Así anunciaban las Fuerzas Armadas a la población su toma del poder:





Desaparición, secuestro, tortura


Fue esta una dictadura muy repudiada, entre otras desgracias, por haber planeado, organizado, ejecutado y encubierto el exterminio sistemático de decenas de miles de personas. Para ello -se supo luego- secuestraron, torturaron, se apropiaron de niños ajenos, lanzaron prisioneros vivos al mar.

Escribe Jorge Elías, en Maten al cartero:
"En 1977, [...] las salas de tortura de la ESMA tenían los números 12, 13 y 14. Los traslados significaban la muerte: el día señalado, [...] llamaban por su número a los elegidos por un grupo de oficiales. Los sacaban de sus celdas [...] y, conducidos al sótano por los verdes (guardias), recibían una inyección de Pentotal [...] para adormecerlos. En ese estado eran conducidos al sector militar del Aeroparque Jorge Newbery, de Buenos Aires, y cargados en aviones desde los cuales los arrojaban, vivos, al Río de la Plata o al mar".

"Otros métodos de exterminio eran el ahorcamiento, la aplicación de descargas eléctricas, el remate con armas de prisioneros heridos, la inyección letal y la incineración de los cuerpos, llamada asado, como si de un festín gastronómico se tratara."
Harto de recibir las denuncias que ignoraban los medios masivos de comunicación, y conmocionado por los casos que lo rodeaban, el periodista Rodolfo Walsh escribió, en 1977, su Carta abierta de un escritor a la Junta Militar. Esta contenía una serie de reflexiones del autor al cumplirse un año del golpe. La redactó "sin esperanza de ser escuchado" y "con la certeza de ser perseguido", según expresa el mismo Walsh, quien luego envió sus líneas a las redacciones de los diarios locales y a corresponsales de diarios extranjeros. Al día siguiente, fue secuestrado y, desde entonces, permanece desaparecido.

En ese documento, el autor de Operación masacre denunció con detalles lo que estaba ocurriendo:
"Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio."

"La falta de límite en el tiempo [de la detención] ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el 'submarino', el soplete de las actualizaciones contemporáneas."

"Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida en que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran, para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad, que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido."
Todo esto, por supuesto, a espaldas de la opinión pública, que en gran parte veía al gobierno de facto como un agente pacificador el país, que intentaba mediar entre los dos bandos extremos que se estaban enfrentando (la extrema derecha y la extrema izquierda).

Pocos imaginaron que el Gobierno estaba utilizando el aparato del Estado para violar sistemáticamente, y con métodos terroristas, los derechos humanos de todos aquellos que identificaba como sus enemigos.


"El mundial de la paz"

En 1978, cuando la mayoría del trabajo sucio ya había sido realizado, Argentina fue sede el mundial de fútbol, del que resultó ganador. La dictadura utilizó ese evento como distracción, mientras en el resto del mundo se comenzaba a saber la verdad de lo que estaba sucediendo. Tomo de MZBlog el audio de una publicidad oficial de aquella época, referida al mundial:

boomp3.com


El control de la prensa y la represión ideológica

Una dictadura que pretende mantener en secreto semejantes atrocidades no puede permitir la libertad de expresión.

Vuelvo al libro de Jorge Elías:
"El asunto era borrar de la faz del planeta todo vestigio de juicios contrarios a los valores occidentales y cristianos, uniformando criterios, dictando opiniones y coartando libertades. Entre ellas, la de expresión. Más allá de que, del otro lado, la violencia fuera el idioma casi único. Exclusivo. El vínculo entre la subversión y el terrorismo de Estado. Las dos caras de los años que vivimos en peligro. Cercados entre izquierdas descerebradas y derechas enceguecidas"
La persecución ideológica afectó los periodistas, pero también a escritores, artistas, políticos y demás personas, no siempre vinculadas con los grupos revolucionarios. Muchas veces, las detenciones se realizaban "por figurar en una agenda, por estar en el lugar inadecuado en el momento inadecuado, por meras sospechas, por miedo", recuerda Elías.

Terrorismo de estado, nunca más

Un gobierno autocrático es un gobierno que no tiene límites. Que puede caer, como ha caído, en todo tipo de excesos.

Todos estos recuerdos deben servir, no para reabrir heridas, no para reavivar odios y rencores, sino para valorar, defender y perfeccionar tanto el sistema democrático como la libertad de expresión que le da vida y sustento.

2 comentarios:

Andybel dijo...

.-MARTÍN: ¡Por Dios, después de un levantamiento nacional, cuarenta años de dictadura, y una intentona golpista en 1981! cómo nos sentimos de identifcados los españoles con todas esas circunstancias análogas de la historia más reciente de Argentina...

.-Nunca más al sin sentido y a la sin razón, la violencia y la persecución de la libertad...

.-P.D. En cuanto a lo del Mundial del 78, me acuerdo mucho de él. Fue el primer mundial del que fuí plenamente consciente y el que también vi íntegramente, ya que el de Alemania 74 todavía era muy niño. Me acuerdo mucho de la cabecera antes de iniciarse cualquier partido; empezaba así: ¡Argentina, aquí el Mundial! Aquella música me emocionaba muchísimo cada vez que me ponía a ver un partido. Creo que en casa de mis padres, ni siquiera teníamos entonces televisión en color. ¡Qué tiempos aquéllos...!

.-Saludos Martín.

Martín Grosz dijo...

Será, Andybel, que el autoritarismo es igual de apestoso y sangriento en todos lados. Espero que el mundo haya aprendido de una vez la lección. Estoy de acuerdo con tu deseo de que "nunca más" ocurran todas esas cosas.

¡Me alegro de haberte rememorar buenos momentos!

Saludos,

 
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