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Caja de Cambios: ¿Qué es la puntualidad? Concepto, características y ventajas. Cómo hacer para llegar a tiempo. Las convenciones culturales y los factores personales.

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08 enero, 2008

¿Qué es la puntualidad? Concepto, características y ventajas. Cómo hacer para llegar a tiempo. Las convenciones culturales y los factores personales.

Es puntual quien llega a una cita o cumple con sus obligaciones a la hora exacta en que se ha comprometido a hacerlo. La puntualidad, por su parte, es el valor que se le reconoce a la persona puntual, al que siempre hace en el momento preciso lo que se debe hacer. Es la disciplina de llegar a tiempo y de organizar los propios horarios y actividades para poder lograrlo. Y es, sin dudas, una norma básica de convivencia en sociedades complejas, donde el tiempo vale oro y la impuntualidad nos hace derrocharlo.


Puntualidad y convenciones culturales

En cada cultura predominan diferentes criterios sobre lo deseable en términos de puntualidad. Esos criterios generan expectativas compartidas y derivan en normas, con sus premios y castigos para cumplidores e infractores. Así, es posible encontrar en el mundo ejemplos de culturas con diverso grado de permisividad en cuanto al cumplimiento de los horarios:

  • Culturas de permisividad nula. No se tolera ninguna demora o adelanto, aunque sea de unos pocos minutos. La puntualidad aparece como sinónimo de consideración y de respeto hacia el prójimo, por lo que llegar fuera de hora es visto como un insulto. Pertenecen a esta categoría sociedades como la japonesa, y la mayoría de los grupos militares.

  • Culturas de poca permisividad. Se valora la exacta puntualidad, pero se acepta sin problemas un pequeño retraso de 10 o 15 minutos, siempre y cuando se trate de una excepción y no de la regla. Esto es muy común en las culturas occidentales urbanas.

  • Culturas de flexibilidad relativa. Al fijar un compromiso, queda sobreentendido que los plazos reales serán diferentes de los plazos indicados. Sin embargo, la flexibilidad no es absoluta: existe una expectativa concreta acerca de esa diferencia, que podría ser de una o dos horas, y existen sanciones sociales para los que tarden más de lo permitido. Así, si alguien anuncia su fiesta para las 21, espera que los invitados comiencen a llegar a partir de las 22. Esto es común en varios países de latinoamericanos. En otros casos, como el de los alemanes, la flexibilidad opera en sentido contrario: se considera adecuado que los invitados lleguen hasta 10 minutos más temprano a una cita.

  • Culturas de flexibilidad absoluta. La hora acordada es tomada como una referencia vaga, alrededor de la cual tendrá lugar el compromiso. Es absoluta porque casi no se fija un máximo de demora aceptable. Incluso, los compromisos se fijarán usando referencias temporales inexactas, por ejemplo, "mañana a la tarde pasaré a visitarte". Esto es más común en entornos rurales, o en grupos de jóvenes que no tienen muchas obligaciones.

  • Culturas de tiempo orgánico. Se considera más importante terminar adecuadamente con cada compromiso, que llegar a tiempo para todos ellos. Es decir, que si una persona tiene varias citas en un día, sólo pasará de una a la siguiente una vez que haya terminado de discutir apropiadamente el asunto. No importa si llega tarde: quienes lo esperan van a entender, sin sentirse insultados o menospreciados.

Asimismo, dentro de una misma sociedad pueden aceptarse criterios diferentes según la naturaleza de la cita. Por ejemplo, los ingleses tienen permisividad nula en asuntos de trabajo, pero ven bien llegar entre 10 y 15 minutos tarde si son invitados a cenar.

Lo importante es identificar y respetar los criterios de puntualidad que imperan en cada uno de los contextos sociales en que nos movemos. Sólo así nos salvaremos de ser tachados de impuntuales, con todos los perjuicios que eso trae aparejado.


Puntualidad y disposiciones personales

Algunos no logran ser puntuales por más que se esfuercen, mientras que a otros no les cuesta nada organizarse y llegar a horario. ¿A qué se debe esto? ¿Será que existe cierto talento innato para la puntualidad? Todo parece indicar que sí, que hay personas que nacen mejor dotadas que otras para planear sus actividades en el tiempo y luego cumplir con lo que han previsto.

Sin embargo, más allá de los temperamentos, todos podemos adquirir o perfeccionar las capacidades necesarias para la puntualidad, ya sea controlando nuestras tendencias o dejándonos llevar por ellas. Para ser puntual se necesita:

  1. Planes adecuados. La facultad de representarse el futuro cercano y prever por anticipado qué cantidad de acciones será capaz de realizar en un tiempo dado.

  2. Conciencia del tiempo. La costumbre de mantenerse atento a la hora mientras se hace cada tarea, con el objetivo consciente de terminar a la hora que corresponde y, así, no retrasarse con los compromisos siguientes.

  3. Consideración del otro. La capacidad de pensar en el prójimo y de ponerse en su lugar. Quien la incorpore sentirá cierto remordimiento cada vez que haga esperar a alguien, y deseará no volver a fallar en la organización de sus horarios.

También existen personas que saben ser muy puntuales para ciertos compromisos y muy impuntuales para otros. En estos casos, lo que falta no es la capacidad de llegar a tiempo, sino el interés por hacerlo. Casi siempre tenemos la motivación necesaria para ser puntuales en las citas y actividades que nos interesan. En cambio, cuando se trata de compromisos impuestos o aburridos, es más difícil fortalecer la voluntad para llegar a horario.


Las ventajas de ser puntual

Con la puntualidad, gana uno y ganan todos. Y no es sólo una cuestión de minutos. Ser puntual trae numerosas ventajas:

  • Nos hace creíbles y confiables. Cada una de nuestras acciones u omisiones genera en el prójimo cierta idea de nuestra forma de pensar, de nuestra forma de actuar y de lo que se puede esperar de nosotros. Así, ejercer la puntualidad es un modo de ganarnos la confianza de los demás, y de demostrarles que nuestra palabra vale. Es una forma de decirles que pueden contar con nosotros para lo que necesiten, que somos dignos de crédito. Así, el día en que tengamos verdaderamente un contratiempo, nadie dudará de nuestra palabra. Por el contrario, al que tiene por hábito la impuntualidad ya nadie le cree. Sus pretextos y justificaciones, de tanto repetirse, pierden toda eficacia y desacreditan al impuntual ante las víctimas de sus frecuentes retrasos. Quien siempre llega tarde, por más que encuentre creativas justificaciones, no hace más que revelar su incapacidad de organizarse apropiadamente, ya sea porque desperdicia su tiempo o porque asume más compromisos de los que realmente puede cumplir.

  • Nos hace atentos y considerados. No hacer esperar a las personas es una forma de comunicarles que las valoramos, y que cuidamos su tiempo tanto como el nuestro. En cambio, la impuntualidad suele ser como un acto de egoísmo y despierta la bronca en las personas puntuales. Por esa razón, resultan desagradables esas personas que parecieran adoptar la impuntualidad como un modo de distinguirse o de llamar la atención.

  • Nos hace ordenados y eficientes. La disciplina de la puntualidad hace que nos concentremos más y mejor en la tarea que estamos realizando. Eso permite que realicemos más actividades en menos tiempo, sin divagar ni caer en distracciones inútiles.

  • Evita que perdamos tiempo y dinero. Aún sin existir citas con otras personas, ser puntuales nos beneficia siempre. Llegaremos a tiempo para el comienzo de películas y obras de teatro, no perderemos trenes, aviones ni ómnibus de larga distancia, no perderemos minutos de nuestros exámenes, etc.

  • Es esencial para cuidar amistades y relaciones. Las tardanzas frecuentes son corrosivas para cualquier relación, ya sea familiar, laboral o de amistad, porque van de a poco generando un profundo resentimiento. Es muy desagradable que una persona siempre llegue tarde, y más para los que han preparado trabajos, viajes, comidas o salidas que incluían al impuntual.


Cuándo conviene llegar

Aún en culturas poco permisivas como las nuestras, siempre se ha discutido si conviene llegar a la hora exacta, un poco antes o un poco después.

Algunos sostienen que llegar a la hora exacta no es lo ideal, y aconsejan tardar entre 5 y 15 minutos, para dar tiempo al otro a terminar su tarea anterior y, de paso, generar cierta expectativa acerca de la propia presencia.

En la posición opuesta se encuentran los partidarios de una permisividad nula. Se debe siempre llegar antes, esperar a que sea la hora de la cita y presentarse en el minuto exacto. Este es, por ejemplo, el planteo que hace Protocolo.org:

"En cualquier ámbito que nos movamos, y en cualquier país, la puntualidad es una de las normas básicas de la buena educación. Hay muchas leyendas sobre ella, la más típica, la de llegar tarde a una fiesta o una boda, como toque de distinción. Mentira. No es elegante ni educado llegar tarde a ningún sitio.”

Un criterio equilibrado sería el de llegar, en lo posible, siempre puntual, pero con una tolerancia de cinco o diez minutos para los imprevistos que todos podemos tener. Y aún en el caso de llegar con esa mínima demora, conviene pedir disculpas al que nos ha esperado y explicarle la razón del retraso.

Llegar tarde es grave, pero es mucho peor cuando, además, no avisamos. Si vemos que tardaremos más de 10 minutos, lo mínimo que podemos hacer es llamar lo antes posible a la persona que nos espera, disculparnos y darle una previsión realista de la hora en que llegaremos. Actualmente, con celulares, teléfonos públicos e Internet en todos lados, no avisar puede considerarse una grave falta de consideración.


Entrenarse para la puntualidad

La puntualidad es una disciplina, que se adquiere con la práctica, y con más o menos sacrificio según el temperamento de cada persona. Para terminar, resumo una serie de pasos que Wikihaw.com recomienda seguir para adquirir y desarrollar la capacidad de llegar a tiempo:

  1. Reconocer la impuntualidad como una debilidad personal y proponerse trabajar para superarla. Es importante, además, descubrir las causas de la propia impuntualidad. ¿Falta de organización, falta de memoria, poca conciencia del tiempo, pereza...?

  2. Tomar conciencia del tiempo. Asegurarse de tener siempre un reloj cerca, y ser siempre pesimista en las previsiones. Tener en cuenta que, por lo general, las cosas terminan llevándonos mucho más tiempo del que pensamos. Esto permitirá hacer planes realistas y no comprometerse con más tareas de las que es posible cumplir. Decir "me encantaría, pero no tengo tiempo" es preferible a las impuntualidades o ausencias.

  3. Levantarse a la hora debida. Adquirir el hábito de incorporarse, estirarse y salir de la cama ni bien suena el despertador. Dormir al menos siete horas facilita mucho este paso.

  4. Proponerse llegar siempre 15 minutos temprano. De ese modo, se llegará siempre puntual, a pesar de los imprevistos.

  5. Llevar siempre algo para leer o escuchar. Eso permitirá aprovechar esos 10 o 15 minutos de anticipación, sin tener la sensación de estar perdiéndolos.

  6. Reconsiderar cuánto tiempo insumen realmente las tareas cotidianas. Por ejemplo, bañarse, desayunar, hacer la cama, etc. Suelen tomar más tiempo de lo que se piensa.

  7. Localizar los momentos de mayor pérdida de tiempo, y tratar de eliminarlos.

  8. Prever a qué hora se debería hacer cada cosa para poder salir de casa a tiempo. Es positiva la costumbre de fijar horas límite para terminar cada tarea y entrenarse en cumplirlas. Así, ante un atraso, diremos "a esta hora debería estar haciendo esto otro", y será evidente la necesidad de apurarse.

  9. Mantener el orden. El desorden y la desorganización atentan contra la puntualidad, porque, al no mantener las cosas en su lugar, estas nunca aparecen cuando se las necesita y se pierde un tiempo precioso en encontrarlas. Conviene tener este principio: un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.

  10. No dejar los preparativos para el último momento. Hacer con anticipación todo lo que se pueda. Dejar para el último momento sólo lo imprescindible. Por ejemplo, elegir esta noche la ropa de mañana, dejar cerca de la puerta las cosas que se deben llevar, mirar en un mapa la zona a la que se tendrá que ir, tener combustible en el tanque, etc. Si se viaja en la ciudad, siempre es conveniente tener un "Plan B", por si ocurre algún imprevisto con el medio de transporte que frecuentamos o en las calles por las que circula.

  11. Irse a dormir a tiempo. Hace más fácil levantarse y cumplir con las tareas previstas para el día siguiente. La mayoría de las personas necesitan al menos 7 horas de sueño para rendir al 100% al día siguiente.

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Fuentes y links de interés:

11 comentarios:

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Me ha llamado la atención el tema escogido, la puntualidad. Para mí de lo más interesante porque es un buen ejercicio de psicología social.

.-Siempre me he considerado dentro del grupo de permisividad nula. Con la madurez que da la edad, cada vez me he vuelto más permisivo, y esto se agrava si cabe, cuando ves que a tu alrededor la mayoría de las personas con las que convives, tienen pero que mucha tolerancia a no llegar en punto.

.-Tú apuntas en tus teorías que la falta de puntualidad es una falta de respeto y de consideración hacia los demás y su tiempo. Yo estoy totalmente de acuerdo con todo eso; pero además, añadiría que la puntualidad es un barómetro excelente para calibrar la personalidad del que la practica y del que no; y en una sociedad en la que las primeras impresiones son fundamentales en la multitud de relaciones efímeras que experimentamos, creo que la puntualidad ya nos asegura en un porcentaje muy alto con qué tipo de persona estamos tratando al saber si es puntual o no.

.-Saludos desde Barcelona(España), en Cosas y Casos.

Martín Grosz dijo...

Andybel, coincido plenamente con tu aporte. Llegar tarde siempre es dar una pésima impresión, y mucho peor si es la primera impresión. En tal caso nos crearemos al menos un prejuicio negativo hacia esa persona, que luego irá confirmándose o no a medida que la conozcamos mejor.

Saludos, y gracias por regalarnos siempre tu punto de vista.

Lilla dijo...

Creo que los conceptos y consejos en favor de la puntualidad no van a cambiar los hábitos de los crónicos impuntuales.

Primero: no creo que se interesen a leerlos.

Segundo: no les importa un bledo de tu tiempo, tienen infinidad de explicaciones en parte de porque ESTA VEZ se les hizo tarde, o simplemente consideran que esperar puntualidad implica ser poco flexible, o directamente esclerosada.

No sé cómo es en los otros países latinoamericanos, mi experiencia en la Argentina es que, salvo excepciones, son irremediablemente impuntuales. Esto es muy penoso para los que venimos de culturas donde la puntualidad es algo NATURAL.

Y no hablemos de fiestas, o de megareuniones, donde se sobreentiende que nadie es puntual, o no tiene mayor importancia.

Creo que es importante ser flexible con el tiempo propio, no atiborrarse de cosas que después no se puede cumplir, y entonces uno se queda con una sensación de estar continuamente en falta, persiguiéndose, siempre apurado. Una de tantas razones de llegar tarde es no tener en claro la propia capacidad, cuanto puedo hacer REALMENTE en el tiempo que tengo.

No conocía el concepto de "tiempo orgánico". Lo usan los médicos, ¿no?

Saludos.

Martín Grosz dijo...

Lilla, gracias por tu comentario.

Está claro que los impuntuales no se van a interesar por el artículo, salvo que por alguna razón (por ejemplo, laboral) se vean obligados a ser puntuales y tomen conciencia de su problema. Para ellos incluí esa serie de pasos para ejercitarse en la puntualidad.

Y en el caso de los que nos esforzamos por ser puntuales, creo que puede aportar a tener más claros ciertos conceptos, y a que no nos enojemos tanto pretendiendo puntualidad de gente que quizás no tiene la misma capacidad que nosotros de medir el tiempo, o que no es consciente de su problema. Salvo casos irremediables, se trata de gente que quizás precisa más de nuestra ayuda que de nuestros reproches. Pero es cierto que a veces da mucha bronca, porque parece que lo hacen a propósito.

En cuanto a lo del tiempo orgánico, me suena más como proveniente de la sociología que de la medicina, pero no estoy seguro...

Saludos,

Marcelo dijo...

Tan completo el estudio que no hay nada para agregar. Algunos puntos sobre el aprovechamiento del tiempo me suenan familiares por haberlos visto en Logosofía, pero no para ser más puntuales sino para administrarlo de manera que alcance para todas las cosas que nos proponemos hacer...¿Para qué? Porque si tardamos cada vez menos en hacer algo nos sobrará tiempo...y lo que hagamos en ese tiempo libre influirá mucho en nuestra formación y también en nuestro destino! Muy bueno el trabajo; sería importante que lo leyeran unos cuantos impuntuales que yo conozco...

Un abrazo...

antonio sin banderas dijo...

Me parece muy bien todo lo se haga por generar puntualidad entre las personas, y esta entre los lo son en difundir lo actuado, pero asi como puntual es llegar o iniciar a tiempo, tambien lo es terminar o irse a tiempo, es cumplir a tiempo con todo lo que hayamos aceptado o comprometido hacer... bye

Uranai Baba dijo...

Me parece que el tema es muy importantes, pero se deberia recopilar un mayor numero de Bibliografia, ya que hari un trabajo mas conciso y completo.

Martín Grosz dijo...

Uranai Baba, gracias por tu comentario. Recibo tu crítica con el respeto que se merece, pero considero que una investigación más exhaustiva excedería los propósitos de este blog, que pretende plantear temas interesantes para que los lectores reflexionen y, en caso de estar interesados, realicen alguna investigación más profunda por su cuenta.

La completud y exhaustividad, que a ti te gustaría encontrar, no son características que busco en mis entradas respecto de los temas que abordo. Pretendo que mis posts sean puertas de entrada a diversos temas, puntos de partida surgidos de alguna reflexión personal o de cierta información que encuentro y me parece destacable. Mi intención es aportar apenas algunas ideas que puedan ser de utilidad para alguien.

Espero seguirte viendo por acá. Saludos...

Cinthia dijo...

Por el contrario a todos ustedes, soy incapez de llegar puntual, no solo en el trabajo, con mi familia, amigos, hasta para ir a cobrar...
Por eso estoy leyendo el blog y tengo ademas muchas otras ventanas abiertas con links que hablen del tema y poder saber como manejarlo.
A mi, sinceramente, no me molesta esperar y hasta hace poco, no sabia que tan molesto era para los demas la gente impuntualidad.
Me siento muy triste al saber el mal juicio tiene formada la gente de mi.
Los ejercicios ya los tengo anotados, ojala me ayuden a ser puntual.
He leido tambien que piensan que alguien impuntual no se detendrá a leer el blog porque no le importa y es desconciderado.. Sinceramente lamento leer es, porque asi como yo, tal vez muchos otros sienten el deseo de ser puntuales y no reciben otra oportunidad porque ya no les creen..(y sé que hay motivos para ello)
Yo siento mucho respeto por la gente, me interesa poder ayudar y q sepan que pueden contar conmigo..
Espero que en un mes pueda volver a escribir en este blog pero siendo parte de la gente puntual. Les contaré como me fué en un mes!
Saludos y gracias por la ayuda!!

Martín Grosz dijo...

Ánimo, Cinthia! Espero que puedas llevar a la práctica tu intención de cambiar. Después contanos cómo te fue. Saludos!

Anónimo dijo...

No soy una pesona puntual, pero trabajo para lograrlo, para quienes piensan que las personas impuntuales no les interesan estos temas, se equivocan, siplemente a veces son hábitos que no se enseñan desde pequeños o bloqueos sicológicos que es difícil dectectar.

 
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