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Caja de Cambios: Escribir mejor, escogiendo la palabra precisa

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01 febrero, 2008

Escribir mejor, escogiendo la palabra precisa

Parte importante de la escritura se juega en la elección de las palabras. Tenemos en la mente algo que queremos comunicarle a otros: una idea, una experiencia, una duda, una teoría... Entonces, llega el momento crucial de escoger qué palabras usaremos para expresarnos.

Es aquí donde entra en juego la virtud de la precisión: la disciplina, el arte y el esfuerzo de bucear en la memoria en busca de los términos que comuniquen nuestro pensamiento con la mayor exactitud posible.


De lo general a lo específico

¿Cómo es una palabra precisa? Es exacta, contundente, directa, específica. No da lugar a dudas. Describe sin ambigüedades y se refiere a cosas fácilmente imaginables.

Se trata de evitar la palabra vaga o genérica, esa que incluye muchas otras palabras (por ejemplo, animal), y reemplazarla por aquella que expresa exactamente lo que se quiere decir (por ejemplo, hipopótamo).

No es incorrecto decir que me regalaron una flor, pero es mejor si preciso que fue un jazmín. No es incorrecto expresar que estoy enamorado de una bella mujer, pero es mucho mejor si agrego que es una rubia esbelta y de ojos verdes.


Las palabras baúl

En el extremo opuesto de la precisión se encuentran las llamadas palabras baúl, en las que miles de otros términos pueden quedar comprendidos: cosa, asunto, problema, problemática, cuestión, etc.

¿Qué doy a entender si comento que he visto una extraña cosa que vuela? Es mucho más gráfico especificar que lo que he visto era un platillo volador. Asimismo, resulta mejor indignarse con la ejecución de presos en Estados Unidos que con la cuestión de la pena de muerte. Usualmente, se dice primero lo general, a modo de introducción, para luego precisar. Pero, si se puede ser breve y contundente, ¿para qué usar palabras de más? Un lector apurado agradecerá la precisión.


De la vaguedad a la precisión: ejemplos prácticos

Esta es una frase que podríamos hallar en cualquier periódico:

La semana pasada, un menor padeció serias complicaciones de salud por consumir alimentos mal preparados. Ocurrió en un concurrido local gastronómico del la zona céntrica.
La frase está bien escrita, pero resulta demasiado imprecisa, por lo que pierde efectividad y simpleza. Jamás concreta nada, narra usando puras generalidades. El redactor, a la hora de elegir sus palabras, podría haber sido mucho más riguroso y escribir:
El martes pasado, un niño de 12 años se intoxicó con una hamburguesa insuficientemente cocida. Ocurrió en el Mc Donald's de Corrientes y 9 de Julio, en el barrio porteño de San Nicolás.
Ambos párrafos se refieren a lo mismo, la única diferencia es su grado de precisión. ¿Cómo se logró el cambio?:
  • La semana pasada => El martes pasado. Si se sabe con exactitud cuando ocurrió el hecho, ¿por qué no decirlo directamente?
  • Un menor => un niño de 12 años. La palabra menor es muy imprecisa: no especifica el sexo y da muy pocas pistas sobre su edad (solo sabemos que tiene menos de 18 o 21 años) .
  • Padeció serias complicaciones de salud => se intoxicó. El verbo intoxicar resulta mucho más simple, gráfico y concreto.
  • Por consumir alimentos mal preparados => con una hamburguesa insuficientemente cocida. De lo contrario, nunca se nos decía qué alimentos eran ni por qué estaban mal preparados.
  • Ocurrió en un concurrido local gastronómico => Ocurrió en el Mc Donald's de Corrientes y 9 de Julio.
  • De la zona céntrica => en el barrio porteño de San Nicolás.

Otros ejemplos de transformaciones


Buscando las palabras precisas, vemos cómo ciertas frases insulsas cobran vida y color.
  • Un instrumento pesado lo hirió en la cabeza => Un martillo pesado le fracturó el cráneo.
  • Se refirió en términos agresivos a quienes apoyan la interrupción del embarazo => Insultó a los abortistas (o bien, mencionar cuál fue el insulto, si cabe).
  • Concurrió una gran cantidad de profesionales => Asistieron unos 350 médicos.


Precisión en los verbos

Ya vimos que es importante especificar, usar los sustantivos exactos en cada caso. Pero también podemos caer en imprecisiones cuando escribimos sobre acciones. Así como hay "sustantivos baúl", también existen los verbos polisémicos, que pueden usarse en forma vaga para dar cuenta de infinidad de acciones, para las que casi siempre existe un verbo más preciso. Por ejemplo:
  • Afirmar, asegurar, decir. Cuando los usamos, muchas veces nos limitamos a marcar que existió un acto de habla (alguien dijo algo), y nos perdemos así matices muy importantes. Debemos preguntarnos, en cada caso, qué está haciendo el hablante al decir lo que dice, o si lo importante es cómo lo dice. Eso nos permitirá llegar a verbos más específicos como prometer, confesar, amenazar, mentir, desmentir, remarcar, subrayar, insistir, aseverar, garantizar, argumentar, alegar, advertir, rogar, descalificar, susurrar, gritar, exclamar, preguntar, responder, recitar, machacar, etc.

  • Hacer. Se lo usa para reemplazar vagamente verbos mucho más precisos como construir (un edificio), desempeñar (un buen papel), organizar (una fiesta), urdir (un engaño), escribir (una poesía), etc. Siempre es mejor usar el verbo más exacto.

  • Tener, poner, ser, etc.


Precisión en los adjetivos

Por último, también puede haber falta de rigurosidad en las descripciones, cuando usamos adjetivos como impactante, interesante, importante, fantástico, maravilloso, etc. El problema con ellos es que su significado es excesivamente amplio, y que están descoloridos por el uso excesivo.

En frases como un libro fantástico o un importante complejo industrial, el adjetivo no aporta ningún conocimiento concreto acerca del sustantivo al que califica. Mejor es escribir por qué el libro es fantástico o brindar descripciones que grafiquen la importancia del complejo industrial. Será el lector quien, a partir de la descripción precisa, juzgue al libro como fantástico o al complejo industrial como importante.

Asimismo, resulta impreciso describir a una película como maravillosa. En tal caso, es preferible usar palabras que den alguna idea de por qué nos ha maravillado: ¿fue divertida, profunda, original, movilizante...?


El desafío de la precisión vale la pena

Como puede suponerse, ser preciso exige esfuerzo. Y se necesita la voluntad para serlo siempre. El afán de precisión obliga a pensar mucho más antes de escribir, a tomarse un tiempo mayor para llegar al término que corresponde exactamente con nuestra idea y a trabajar más duro en la revisión. Como todo hábito, es la práctica lo que permite incorporarlo y perfeccionarlo.

El ejercicio que se necesita incorporar es el de someter cada palabra que se escribirá a un pequeño examen de precisión, preguntándose: "¿hay alguna forma más clara, exacta, concreta y directa de decir esto?". Así, perderemos la costumbre de ser imprecisos y guardaremos las palabras vagas solo para referirnos lo que conocemos poco o desconocemos (esa es su verdadera utilidad).

La precisión implica un gran esfuerzo, pero vale la pena, porque aumenta la legibilidad y el atractivo de cualquier texto. No hay nada más reconfortante que encontrar a un escritor que tiene buenas ideas y que, además, sabe comunicarlas con las palabras exactas.

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Algunos ejemplos fueron tomados del libro Curso de periodismo escrito, de Alfredo Serra y Edgardo Ritacco.

2 comentarios:

Andybel dijo...

.-Bueno Martín: Ya sabes que me gustan mucho las cuestiones comunicativas y lingüísticas.

.-Como anécdota, te digo que uno de los primeros regalos que me hizo mi padre cuando tenía cinco o seis años, por Reyes Magos, fue un diccionario de unos cuatro centímetros de ancho de lomo con buenas tapas. Lo sigo conservando. Cuando leo, me pregunto si alguna palabra que estoy acostumbrado a oir o a leer, sé definirla exactamente en ese mismo momento, y la verdad es que muchas veces pensamos que sí pero es que no. Entonces yo, disciplinado, no dudo en levantarme, coger mi diccionario, y mirar el significado de las palabras.

.-Las palabras muestran significados, conceptos, acciones si son verbos, pero cada una tiene un matiz o un color determinado que las diferencia, con lo que cuanto más léxico domines, más y mejores ideas podrás expresar.

.-Me identifico con este post tuyo último y habrá que poner en práctica desde ahora mismo lo que propones en él.

.-Saludos desde Barcelona, Cataluña, España, Europa en Cosas y Casos.

Martín Grosz dijo...

Andybel: Gracias, como siempre, por tus oportunas reflexiones. Y agradezco la oportunidad que nos da Internet de relacionarnos con personas de todo el mundo que comparten nuestros mismos intereses. Por lo visto, compartimos el interés por la comunicación y el lenguaje.

Como tu dices, la posibilidad de expresarse con exactitud depende en gran medida del propio dominio léxico. Y yo creo que la mejor forma de conocer más palabras es, por un lado leer, y por el otro lado usar el diccionario ante cada duda o inquietud. Como dicen algunos, el diccionario es el "mataburros".

Qué bueno que conserves ese regalo de tu padre, que lo sigas usando y que tengas con frecuencia la voluntad de consultarlo. Yo también tengo uno gordo, pero en verdad ya no lo consulto tanto, porque siempre recurro al diccionario de la Real Academia Española desde Internet.

Saludos...

 
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