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Caja de Cambios: El prestigio del fumador, en pleno derrumbe

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15 enero, 2008

El prestigio del fumador, en pleno derrumbe

Hubo una época en que fumar era algo de ganadores. No se concebía un hombre exitoso sin un cigarrillo entre los dedos. Fumar estaba de moda, y en la televisión podían verse avisos como estos:

Por suerte, mucho ha cambiado desde aquella época hasta nuestros días. Actualmente, semejantes publicidades no estarían ni siquiera permitidas en muchos de nuestros países.

Da la impresión de que las sociedades y sus gobiernos son cada vez más conscientes de que el tabaquismo es una enfermedad, y de que debe lucharse contra ella. El fumar, por fin, deja de indicar clase, éxito y prestigio, como las publicidades tanto se han encargado de remarcar durante décadas.

En los últimos años, se ha instalado con gran fuerza en occidente el valor de la conservación, y una de sus manifestaciones es la mayor preocupación por el cuidado de la salud. Así, poco a poco se va despejando aquel manto de misterio y sensualidad que envolvía al acto de fumar. Asistimos entonces, en los primeros años del siglo XXI, a la destrucción de uno de los mitos más poderosos y dañinos del siglo pasado.


Destruyendo la imagen positiva del fumador

Luego de dolorosas pérdidas a causa del tabaco, comenzamos a ver al fumador de otra manera, muy lejos ya del trillado estereotipo publicitario. Y, más que admiración, despierta lástima, al damos cuenta de que en realidad...

  • No es ganador de nada, porque ha perdido algo tan fundamental como el control de su propio cuerpo.

  • No es libre ni independiente, porque se ha vuelto esclavo de una sustancia cuyas dosis debe incorporar varias veces al día para no caer en la desesperación. La nicotina, además, altera el ánimo y la conducta, y tiene un potencial adictivo comparable al del alcohol, la cocaína o la morfina.

  • No disfruta la vida con mayor intensidad. Lo aquejan problemas respiratorios, se cansa y se agita con facilidad. Además, le disminuyen las sensaciones del gusto y el olfato.

  • No es más sensual y atractivo. Por el contrario, el cigarrillo trae mal aliento, manchas en los dientes, dentadura amarillenta, encías retraídas, envejecimiento de la piel, etc.

  • No es bienvenido en muchos sitios, porque su humo también causa daños a los no fumadores e impregna de olor todo lo que toca. Por esto, los fumadores van quedando cada vez más aislados del resto.

  • No obtiene un gozo genuino fumando, sino que apenas logra aplacar la tensión y la ansiedad producidas por la dependencia que su cuerpo ha desarrollado hacia la nicotina. En verdad, la nicotina produce cierta euforia y placer, al estimular el llamado sistema límbico, pero lo logra mediante un proceso antinatural y a un precio altísimo para la salud.


Una adicción de terribles consecuencias

Dejando de lado las mentiras publicitarias, se hace evidente que el fumador no es más que un adicto, un individuo que se ha vuelto patológicamente dependiente de un cóctel de sustancias tóxicas que poco a poco va aniquilándolo. A él, a sus hijos y a todos los que respiran a su alrededor.

En efecto, el cáncer -de boca, esófago, laringe y pulmón- es la consecuencia más terrible del tabaquismo. Pero también provoca muchos otros problemas, entre ellos:

  • Circulatorios: arteriosclerosis, hipertensión, insuficiencia cardíaca, infarto.
  • Respiratorios: obstrucciones pulmonares crónicas, enfisema, bronquitis, asma.
  • Digestivos: úlceras, gastritis, acidez estomacal.
  • De piel: envejecimiento prematuro, arrugas.
  • Sexuales: impotencia masculina, pérdida del deseo, disminución de la fertilidad, partos prematuros, bebés con menor peso.

La triste realidad es que el tabaquismo es la mayor causa evitable de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo.

Estas evidencias, junto a políticas de salud pública y campañas anti-tabaco de todo tipo, están logrando quitarle al tabaquismo el reconocimiento social con que antes contaba. Antes era una adicción con prestigio. Ahora, es solamente una adicción, comparable con el alcoholismo y el consumo de drogas ilegales.


Ayudar a los adictos al tabaco

Quedan en el mundo 1.300 millones de fumadores. En Argentina, son entre 8 y 10 millones, sobre una población total de 40 millones de personas. También en Argentina, 40 mil personas mueren al año por enfermedades relacionadas con el tabaco, y el 42% de esas muertes es causada por enfermedades cardiovasculares. Esto convierte al tabaquismo en la cuarta causa de muerte a nivel nacional.

Ante esta situación, no sólo deberíamos encargarnos de que los fumadores se envenenen sin perjudicar al resto. Conviene ser solidarios y comprensivos con los adictos al tabaco. Como cualquier adicto, el fumador necesita del apoyo de su entorno para decidirse a superar su enfermedad y efectivamente lograrlo.

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A los lectores: ¿Ustedes fuman? ¿Han fumado? ¿Han notado en sus países a los fumadores cada vez más excluidos, y al prestigio del fumar en caída libre? ¿Con qué experiencias o recuerdos personales podrían ilustrar estas reflexiones?

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6 comentarios:

Laura Ardito dijo...

Muy buen blog! lo conocí a través de tu visita al mío! son muy oportunos los análisis que haces. La verdad es que hoy en día el que fuma se volvió detestable! odio el cigarrillo!

Martín Grosz dijo...

Laura, gracias por tus elogios y por tu comentario. Bueno, ya somos dos los que detestamos el cigarrillo. Podríamos decir que nuestros blogs son... "libres de humo"??? jaja Nos estamos leyendo, saludos!

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Muy oportunas tus teorías sobre el tabaquismo.

.-Bueno creo que ya sabes mi sucinta opinión del tema. Si no, en este post mio del fumar verás mi humilde opinión como persona que algún día fumó como un carretero...

.-Saludos desde Cosas y Casos en España.

Lilla dijo...

Excelente tu investigación sobre el cambio en la imagen antes positiva del fumador.

Hay un cambio muy grande en este cambio del paradigma, entre ellos la conciencia que el fumar es una adicción como el alcoholismo, la droga el juego, el sexo, etc.

El otro cambio que se esta generando es la toma de conciencia lo que es el amor verdadero, y su poder sanante en todas las relaciones.

Por eso es muy cierto que el fumador, como cualquier adicto, necesita nuestra ayuda y comprensión. Con la salvedad que VERDADERAMENTE QUIERA DEJAR DE FUMAR.

Muchas veces la "ayuda " la genera un infarto, la sospecha de cáncer, o "el cagazo" (con el perdon de la palabra).

Hoy día existe mucha ayuda; lo mejor son los grupos.

Saludos, Lilla.

Marcelo dijo...

Muy bueno, cada vez la gente (incluido yo) los soporta menos; pero al parecer a muchos no les importa y lo siguen haciendo, algunos no pueden dejarlo, se debería dar opciones para que no se sientan atacados, y sugerir muchos lugares o grupos para dejar la adicción, lo que pasa es que hay intereses creados especialmente económicos; lástima...se podría ayudar mucho con este tema, para que no solo sea criticarlos.

Saludos...

smokefree dijo...

Las personas fumadoras en la actualidad son mal vista porque ahora las personas saben las consecuencias que puede causar el tabaco, enfermedades mortales como el cáncer, asma, enfisema pulmonar, impotencia, etc. pero estas mismas consecuencias las pueden padecer los fumadores pasivos.

 
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