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Caja de Cambios: La discriminación sigue pisando fuerte en Buenos Aires. Conclusiones del Mapa de la Discriminación en Argentina del INADI

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27 abril, 2007

La discriminación sigue pisando fuerte en Buenos Aires. Conclusiones del Mapa de la Discriminación en Argentina del INADI

Muchas veces se presenta a Buenos Aires como una de las ciudades más modernas de Latinoamérica, pero hay asignaturas en las que sus habitantes se siguen sacando malas notas. Una de ellas es la discriminación.

El 84% de los porteños considera que en la sociedad argentina se discrimina mucho o bastante. A su vez, el 45% dice haber presenciado una situación de discriminación, mayormente por razones de nacionalidad, obesidad, nivel socioeconómico, aspecto físico, discapacidad, religión y orientación sexual.

Los datos surgen de una investigación titulada Mapa de la Discriminación en Argentina 2006-2007: vivencias, percepciones y representaciones, que elaboró la consultora Analogías para el INADI (Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo). La investigación tomó en cuenta 350 casos de ambos géneros y de entre 18 y 76 años, residentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Del trabajo se desprenden otras conclusiones importantes, que hacen pensar que aún falta mucho por hacer contra la discriminación:

  • Poca reacción. El 70% de los que presenció un acto de discriminación no hizo nada al respecto, al igual que el resto de los testigos.

  • Ámbitos en que más se discrimina. 7 de cada 10 creen que se discrimina mucho o bastante en boliches bailables, empresas, comercios y shoppings. Con un porcentaje menor, siguen en la lista la calle, las comisarías, los medios de comunicación y las oficinas públicas.

  • Discriminan todos. Más de la mitad cree que la discriminación no proviene de un grupo social en particular, sino de la población en general. Entre los grupos sociales vistos como los más discriminadores, lideran la lista los sectores socioeconómicos privilegiados y los políticos.

  • Nos quitan el trabajo... Más del 60% no se opone a la idea de que los trabajadores extranjeros le quitan posibilidades a los argentinos.

  • Delincuentes para siempre. Más de la mitad no se opone a la idea de que la mayoría de los delincuentes no tiene recuperación.

  • Droga = delito. Casi la mitad de los encuestados no se opone a la idea de que la mayoría de los drogadictos son delincuentes.

Para ver libros sobre discriminación, click aquí (Librería Santa Fe).

2 comentarios:

Mariano Arraña dijo...

Desde mi perspectiva de un pibe venido del interior. Después de leer esto que escribiste y pensando un poco sobre lo que dijo Telerman hoy en la Facultad...
Qué ciudad de mierda, no?.
Los turistas hablan de la cordialidad, de la amabilidad, del calor latino que tiene el argentino (por no decir el porteño, no?)... Pero... ¿Por qué no nos tratamos así entre nosotros?.
La primera impresión que me llevé de Buenos Aires fue bastante negativa, en contraste con lo que dicen los francesitos que sacan fotos del obelisco. La ciudad es un caos general. No sólo en cuestiones como el tránsito, la organización del transporte público, la contaminación sonora y visual y demás etcéteras; sino también en las actitudes de la gente.
Telerman hoy decía que vivimos (uso el plural porque nunca más volveré a vivir en mi Santa Fe natal) en una ciudad anómica, que la presencia del otro se perdió y que había que crear lazos de unión entre subjetividades para poder crear ciudadanía. Todo muy cierto.
Esto de la discriminación no me sorprende en lo más mínimo. La cantidad de veces que escuché expresiones del tipo "negro de m..." en los pasillos de nuestra facultad me lleva a pensar que el tema de la discriminación es más grave de lo que todos pensamos. Muchos todavía creen que es un problema superado. Y no. No lo es. Está a la vista.
Pareciera que para el porteño medio el villero siempre será villero y no puede cambiar su condición. Por ser villero también es delincuente, lo cual lleva a pensar que -valga la redundancia- por ser villero y delincuente no puede cambiar su condición.
Este tema siempre me inquietó. Por un momento cometí el error del que hablaba más arriba: creer que el drama estaba siendo superado. Ahora caigo de que no sólo no se superó, sino que se agravó más de la cuenta.
Triste actualidad. Y nosotros queremos una ciudad (ni digo un país) unida, preocupada por y abierta al otro. La realidad no puede estar más lejos de ese ideal.

Martín Grosz dijo...

Gracias por el comentario. En mi opinión, el gran problema de muchos porteños es que parecieran ser incapaces de ponerse en el lugar del otro. No está en su configuración mental la más mínima posibilidad de pensar, aunque sea por un instante, que es una casualidad que él sea él y que no le haya tocado ser el otro (ese a quien discrimina, margina, desprecia, etc.).

Alguien que se refiere a los pobres como "negros de mierda", evidentemente, no puede hacer el ejercicio mental de pensar qué pasaría si hubiera tenido la infancia de esas personas, si hubiera pasado las cosas terribles que ellos tuvieron que pasar, si supiera lo que es tener hambre, lo que es no tener estabilidad laboral, lo que es no tener una perspectiva de futuro y de desarrollo personal, lo que es romperse el lomo laburando por dos mangos, etc, etc, etc.

Quien es capaz de ponerse por un minuto en los zapatos del otro, no discrimina. Lo terrible de la discriminación es que se aparta al otro por ser como es, y en cosas en las que no hay una elección por parte del discriminado: nadie elige las circunstancias en que nace, ni la familia que le toca, ni el tipo de sangre que corre por sus venas.

El que discrimina a un pobre y justifica su condición comete el error de suponer que todos tienen o tuvieron sus mismas oportunidades, capacidades, talentos... en fin, su misma suerte. Hasta te dicen lo mucho que harían si derepente se quedaran pobres para salir de la pobreza, pero no pueden entender que si se hubieran criado en esos ambientes sociales no tendría esa mentalidad, ni sería todo tan fácil. Lo que te van a decir para dar coherencia a su posición es que conocen casos de gente pobre que trabajando duro logró salir y hoy está bien (sí, pero es un caso en tre miles...).

Y el tema de la discriminación por pobreza es sólo un ejemplo. Está también la que se hace por raza o nacionalidad, que por suerte ya no genera exterminios masivos pero le hace pasar malos momentos a unos cuantos. Otro tipo de discriminación bastante común es por ser feo, gordo, etc., algo que pierde sentido ni bien se lo analiza un poquito.

Casi todos los porteños, y los que vienen a Buenos Aires, notan de una u otra forma que existen muchas formas de discriminación. En eso me parece que la encuesta del INADI está bastante acertada.

De todos modos, yo más que enojarme o decepcionarme con esta realidad, trataría de entenderla y ver cómo se puede trabajar sobre ella. Telerman se queja, pero al mismo tiempo -si no nos mintió- trata de cambiar todo esto desde su puesto. No nos peleemos con la realidad, no tengamos bronca, porque no sirve de nada. El odio impide la comprensión. Odiar al que discrimina no soluciona nada. Tratemos, mejor, de entender por qué lo hace y ver cómo podemos hacerlos entrar en razones.

Saludos

 
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